En caso de duda, diga la verdad.  – Mark Twain –

Parece curioso que las personas dediquemos gran parte de nuestro tiempo a desarrollar destrezas que no nos sirven para lo más importante en la vida. A medida que pasa el tiempo, comprendo mejor que las personas necesitamos conocernos bien a nosotros mismos para ser libres, y aprender a comunicarnos con las personas para ser felices.

En el colegio no nos enseñaron a conocer quienes somos, a identificar nuestro talento, pero tampoco a expresar las emociones y a mejorar nuestras relaciones. 

Con los años cada uno de nosotros vivirá las consecuencias de ir a veces a ciegas por el mundo y sentirse totalmente comprendido. Hay que hacer un largo camino hasta descubrir que ese alguien comprensivo habita dentro de ti.

La manera en la que yo inicié mi camino fue a través de un Máster de Comunicación en el Instituto Hune hace 15 años. Pensaba que la comunicación era aprender a hablar en público de manera eficaz. Lo que descubrí es que la comunicación era mucho más, era la construcción que había hecho de mí para relacionarme con las personas.

Aprender de uno mismo es un puente inmediato que te conecta con el otro. Aprendes que la crítica te aleja, que la escucha te aproxima a un mundo inimaginable. Te das cuenta que hay belleza en las personas, porque todos tenemos las mismas necesidades de reconocimiento y aceptación.

Sin embargo, nos da miedo expresar lo que pensamos y sentimos muchas veces. ¿Cómo decir que me molesta cómo me ha hablado? ¿Qué pensaría si le dijera que me siento poco reconocida? ¿Qué provocaría si pidiera reducción de jornada?, etc.

El miedo convive con nosotros cuando queremos expresar una idea distinta, cuando creemos que podemos ofender, tener una discusión, sufrir consecuencias por nuestras palabras.

Sin embargo, la vida nos va guiando hacia dónde debemos ir y la comunicación es una de las principales vías para que se abran o cierren puertas. Las preguntas importantes que debemos hacernos para revisar si estamos en el lugar adecuado y con las personas indicadas para crecer son:

  • ¿Aquí funciono de acuerdo a mis valores?
  • ¿Estoy con las personas con las que necesito estar para estar bien?
  • ¿Puedo expresarme y ser escuchado/a?
  • ¿Es posible desarrollar mi propósito o parte de él?

Si las respuestas que das a estas preguntas son positivas, seguramente fluirás en tu comunicación y te sentirás en sintonía. Si algo de lo anterior falla, seguramente tendrás dificultades en tu comunicación.

La comunicación nos brinda la oportunidad de indagar en las anteriores preguntas, ya que para comunicar es imprescindible que tu comunicación tenga un propósito, que esté dirigido a personas con el que tendrás que conectar a través de la expresión verbal y no verbal de tus valores.

Cuando las personas no somos capaces de expresar lo que queremos decir suele haber emociones ocultas que nos tensionan. Conocer lo que sucede dentro de ti, hace que puedas hablar sin criticar, sin quejarte, sin sufrir por no verbalizar lo que sientes, y sí con autenticidad.

La capacidad que tenemos de transformar nuestra vida tiene siempre como aliada la comunicación.

Noelia Estévez

Psicóloga

2 respuestas a “Para ser feliz, comunícate”

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