“No digas a la gente cómo hacer las cosas, diles qué hacer y déjales que te sorprendan con sus resultados”,

George S. Patton

 

Joaquina Fernández nos decía que debemos liderar de una forma global. Esto quiere decir liderar a personas en todas sus facetas e identidad, ya que cuando crecemos personalmente, también lo hacemos profesionalmente y viceversa.

Un equipo excelente es aquel que aprende y persigue generar situaciones de debate colectivo sobre las ideas. Trabajar en equipo implica encontrar la mejor solución posible y eso requiere tiempo y debate. ¿Qué es lo que no puede faltar? La confianza. Si un líder no es capaz de trabajar correctamente la confianza, cualquier cosa que haga va a ser entendida como manipulación. La confianza es el elemento clave y para crearla hay que ser coherente.

Otra de las cosas a tener en cuenta es que un líder no puede desaparecer ni sobreproteger. La sobreprotección en el aprendizaje en un equipo es una forma de decirles que no son capaces de hacerlo por sí mismos.

La inteligencia emocional en el equipo

Cuando hablamos de inteligencia emocional en coaching de equipos, no se trata de saber gestionar las emociones sino de ser cada vez más inteligentes. La inteligencia que surge de los equipos es uno de los factores claves para que estos aprendan y lleguen a niveles de excelencia, siendo capaces de abordar situaciones desde distintas perspectivas. ¿Cómo conseguimos esto? La manera de estimular la inteligencia es a través de la responsabilidad. Antes de dar el feedback como líder, hay que estimular la autorreflexión. Si no hacemos esto, las personas no salen de su zona de confort. ¿Para qué? Para no pensar. El feedback es importantísimo, pero siempre después de haber estimulado la reflexión de las personas.

En un equipo vamos a ver diferentes perfiles de personas: Personas competentes que realizan muy bien su trabajo, pero no saben relacionarse o entender al otro; Personas que nos tratan muy bien, pero no hacen bien sus tareas y esto nos hace desesperar; y personas que tienen la cualidad de ser competentes y además saber poner sus fortalezas a disposición del equipo. Si nosotros somos muy buenos dirigiendo el equipo o formando parte de él, podremos conseguir que este tipo de cosas que se producen en las relaciones humanas se puedan limitar o cambiar.

Como coach de equipos también hay que saber que cada persona tiene un ritmo y este debe ser respetado. Así como la forma de hablar de cada miembro del equipo. En definitiva, un coach de equipos debe conocer a la persona en su desempeño y en sus fortalezasA lo largo de nuestra trayectoria, nos vamos a dar cuenta que muchas de las personas que formamos parte de un equipo, tenemos un potencial que no estamos dispuestos ni a conocer, ni a entregar al resto del grupo. En este caso, debemos saber que en lo que se basa el trabajo en equipo, es en trabajar todos para que el potencial de las personas salga a la luz y no quede escondido. Esta tarea es fundamental.

En el curso Coaching de Equipos aprendes potentes y poderosas herramientas y metodologías del coaching que ayudan a conocer a las personas, sacar lo mejor de ellas y lo mejor de nosotros mismos, para así generar equipos de alto rendimiento moral y ético.

 

Masterclass Coaching de equipos (2016)

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