“La comunicación no verbal solo camina cuando te aceptas en primer lugar” Joaquina Fernández

 

Joaquina Fernández siempre nos decía que el cerebro es “la máquina más maravillosa” y que es imposible que a través de él no consiguiéramos todo aquello que nos propongamos. El cerebro es el centro de operaciones y de diseño de nuestra vida y el cuerpo es el instrumento para transformar todo ese diseño en experiencias y tangibles. Hoy me gustaría hablar de la importancia de relacionar estas dos partes de nosotros que son fundamentales: el cerebro y el cuerpo.

Nuestro cerebro está dividido en cuatro: reptil, límbico, neocortical y prefrontal. Todos nosotros los tenemos desarrollados estructuralmente, pero esto no quiere decir que estén activos. Depende mucho de cómo los hayamos desarrollado, ya que algunos pueden estar bloqueados y a nivel funcional no tener toda su capacidad. En función de cuál tengamos más activo, podemos decir que tenemos una preferencia cerebral u otra.

En este sentido, una persona que tiene una preferencia cerebral reptiliana, tiene una comunicación no verbal determinada. El cerebro reptil es el de la supervivencia, la autonomía y, a nivel no verbal, se expresa con una corporalidad firme, pies paralelos y el cuerpo notablemente musculado. A nivel corporal, tiene un desarrollo mucho mayor ya que te permite correr o realizar movimientos más rápidos. Otro ítem importante es que cuando está en relación con los demás, guarda cierta distancia.

Si la preferencia cerebral es más límbica, sus pies no están firmes sino que, por ejemplo, están apoyados uno encima de otro y no tienen tanta firmeza en ese posicionamiento. Son personas para las que lo importante son las relaciones humanas, por ello, se muestra más afable, más humano y, en la distancia, tiende a estar más cerca, no marcan tanto la distancia.

Y, por último, en la preferencia cerebral intelectual, la corporalidad de estas personas es un poco más encorvada y menos expresiva, ya que no expresan tanta emoción, como puede ser la preferencia límbica. Les cuesta el movimiento y son más estáticas porque están en lo que quieren decir, en la idea, en la parte intelectual, en el concepto.

¿Cómo identificar a través de la observación qué preferencia cerebral tiene una persona? ¿Para qué piensas que puede servir saber esto en nuestras relaciones?

Como experto en comunicación no verbal, se entrena la observación para detectar estos ítems y saber cómo acercarte al otro. Sobre todo, la base de esto es el respecto al ser humano. Cuando te acercas alguien, el instante inicial que es un poco más de impacto, se genera un estado más reactivo, algo que no podemos evitar. En la medida en que eso lo liberemos y facilitemos que las personas nos relajemos un poco, ese encuentro se hace mucho mejor para avanzar en el camino juntos.

Imaginaos una persona con preferencia de cerebral reptil y otra límbica. La persona con la preferencia más emocional tiende a acercarse, mientras que el otro tiende a marcar la distancia.

Conocerte y saber reconocer al otro, beneficia el bien común. Si desde el principio hay una tensión inicial, estamos creando distancias innecesarias. La comunicación no verbal ayuda a ir a favor, a respetar al otro y poder realizar un exitoso camino juntos.

 

Rebeca Rueda

Experta en comunicación

 

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Derechos de autor ©Los 4 temperamentos por Joaquina Fernández.

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