“Camina siempre por la vida como si tuvieses algo nuevo que aprender, y lo harás”.

Vernon Howard

 

 

Ocurre algo con los buscadores, y es que vivimos inquietos y sedientos por comprender en qué consiste la vida, quiénes somos, a qué hemos venido… Invertimos en formaciones, libros y conversaciones que nos llevan a “desarrollarnos”, a “aprender”…

Lo cierto es que la vida, como dice nuestro compañero Javier Bonilla (queridísimo en Hune por su trabajo con los niños y jóvenes), tiene que ver con encontrar un equilibrio entre las dos fuerzas que tiran de nosotros.

-Una la del cielo: la curiosidad, la inteligencia, la búsqueda de trascendencia.

-Y otra la de la tierra: la practicidad, la supervivencia, la materialización de la vida misma.

 

Sin embargo, cuando de aprender se trata, tendemos históricamente a incorporar información y teoría que resuelva las dudas utilizando únicamente el entendimiento, la cabeza. Creyendo que eso sirve para hacernos más sabios.

 

Para formarse; para crecer, necesitamos 4 pasos:

 

1. Experimentar: disponerse a una situación, un lugar, una experiencia que nos movilice y prepare para el aprendizaje. Tocarlo.

2. Sentir: Abrirnos a sentir lo que aprendemos y generar, todo cuanto podamos, una emoción placentera que estimule al cerebro emocional para fijar el aprendizaje.

3. Entender: Para recordar las experiencias y las emociones, para volver inteligentemente a ellas siempre que queramos, es necesario contar con la información que explique lo aprendido, que dé sostén a la teoría entendida.

4. Tomar conciencia: Llevar esta información a la experiencia, hacerla nuestra. Darnos cuenta de la manera en que es importante para nuestra vida y analizar en cuánto acompaña a nuestra transformación.

 

Ya decía Confucio: “Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí”.

Y este es el orden. Después de ello, podremos decir que nos hemos formado, que nos hemos construido.

 

Sobre la construcción, me gustaría compartir contigo hoy que es importantísimo basarla en uno mismo. Sumar títulos y formaciones de nada sirve si no tienen que ver con quién tu eres y con tus principales valores en la vida. Construyes sobre ti mismo para crear en consonancia con tu esencia. Por ello, formarse, comprobamos que pasa necesariamente por conocerse primero. Saber quién eres, qué quieres, cuáles son tus cualidades principales y cómo potenciarlas.

 

Tomar conciencia de quién eres para deshacer tus hábitos y hacerte de ti mismo. ¿Para qué buscarías aprender algo si no es para transformar algo de tu vida?

Deshacerte para construirte en tu valía.

 

Formarse no me refiero únicamente a apuntarte a un taller o leerte tal libro… tiene que ver con lo que vives, la información de la que te nutres, las personas con las que hablas, el tiempo que te dedicas.

 

Ocurre que en el Inconsciente guardamos nuestros aprendizajes y sellados más automáticos con los que entendemos lo que nos sucede y repetimos al actuar. Conocer cómo fue nuestra educación y ver en nuestros padres las cualidades de las que aprender y los retos que nos ofrecieron, para superarlos son la clave de una vida armónica desde ti.

Y entonces, entender, que eso es el aprendizaje…

 

Te regalamos hoy, Lunes de Pascua, nuestras cuatro preguntas favoritas:

¿Qué quieres aprender?

¿Cómo quieres aprenderlo?

¿Qué razones tienes para aprenderlo?

¿Para qué lo quieres aprender?

 

Feliz comienzo de semana, esperamos que vengáis todos muy despejados. ¡Feliz primavera de nuevo!

 

Paloma Mesonero-Romanos

 

Además, este próximo mes en Hune…

 

 

 

 

 

 

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