Existe una eterna batalla entre lo que eres y lo que quieres

“La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto”. George Bernard Shaw

Quizá la felicidad típica infantil existe porque en la curiosidad y presencia de existir los niños se entregan sin condición.

Nosotros, sin embargo, a veces pasamos por dudas personales sobre ¿Qué quiero? ¿Qué vida esperaba para mí y cuál tengo? ¿Qué no está funcionando bien?

Es común que haya una inquietud. De hecho, diría que es natural y nos hace avanzar. Sin embargo, la inquietud pasa de ser trampolín a convertirse en arenas movedizas cuando no convertimos el anhelo en un objetivo.

Es posible que mientras uno se va haciendo adulto e intuye algunas capacidades propias, se cuestiona en qué medida las está utilizando o cuál es el motivo de no ser feliz a cada instante. De no sentirnos realizados y plenos con quienes somos y lo que entregamos… Para ello basta con escuchar la inquietud interna que nos pide avanzar y materializarla como un objetivo. Un concepto que hacemos tangible y para el cual ponemos los medios de avanzar en él.

Ayer mismo debatía con un amigo sobre para qué habíamos venido al mundo. -Lo bonito de la filosofía es que no determina verdades, sino despierta inquietudes, así que, por supuesto no dimos ninguno de los dos con una respuesta clara, sino más bien incendiamos un poco más la curiosidad interna de comprender todo esto-. Pues bien, en esta pacífica pero intensa conversación uno era partidario de que habíamos venido para disfrutar y otro, en cambio, proponía que habíamos venido a superarnos a nosotros mismos.

¿Y si sumáramos los dos?

¿Y si nos superáramos disfrutando? ¿Y si uniéramos a las 12 pruebas de Hércules el sentimiento bello y amoroso?

 

¿De qué forma nos planteamos la vida? ¿Eres de los que se exige para crecer y hacer mayores cosas? ¿Eres de los que prefieres tomar la vida en paz y disfrutar sin algún esfuerzo? ¿Qué resultados encuentras en uno o en otro?

Quizá en esto de vivir quienes somos no haya suficiente paz interna, quizá tenemos muchos pensamientos encontrados, imágenes a las que aspiramos y hábitos diarios que poco nos acompañan en el avance, probamos -como podemos- a conseguir lo que buscamos… Y el foco sigue siendo el objetivo cuando es nuestro interior quien nos lleva a él. Nos frustramos.

Claro está que si quieres conseguir algo y todavía no lo tienes quiere decir que de ti es necesario un crecimiento, una transformación para conseguirlo… Todo objetivo pide una superación interior.

¿Y si la transformación fuera placentera? ¿Y si utilizamos bellos y cuidadosos medios para conseguir lo que queremos? El hombre, como dice Gandhi conseguirá la libertad exterior en la medida en que desarrolle su libertad interna. Esa libertad es nuestra y podemos hacerla con mucho amor. Superarse y avanzar no tiene por qué ser duro, ni doloroso. Al contrario: la constancia, los objetivos, el tesón por conseguirlo pueden generar en el interior las más estimulantes emociones.

Te invito a que escribas qué quieres en un papel, algo que llevas tiempo queriendo alcanzar. Ahora, ¿Serías capaz de utilizar recursos y pasos intermedios que te hacen feliz mientras lo consigues?

Pongamos hoy paz en el puente que une lo que soñamos ser y quienes somos ahora para que, desde el amor interior, la humildad de aprender y el compromiso de actuar con coherencia encontremos la felicidad hoy.

Con ese mismo trabajo personal estaré junto a ti.

 

Paloma.

 

 

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2 respuestas a “La batalla entre lo que eres y lo que quieres”

  1. tarifabox dice:

    Quizá sea posible vivir sin sombra, puede que nadie sea tan observador como para darse cuenta de qué es lo que le falta, pero tal vez esa inquietud que no abandona a las personas, ese buscar incesante sin saber muy bien el qué durante toda la existencia, provenga de esa separación en origen de la que no acabamos de ser del todo conscientes. Interesante relato, María. Un saludo

    • Paloma Mesonero-Romanos dice:

      Gracias María, interesante reflexión también la tuya… me deja pensativa.
      Hoy pienso que esa inquietud de la que hablas es la que nos lleva a aprender, a investigar para encontrar nuestra plenitud dentro. Quizá el origen y la separación solo sea con nosotros mismos (y la totalidad que implica) y el camino de la vida consista en re-descubrirlo. Ya te digo que me dejas muy pensativa… Feliz fin de semana y gracias por compartir tu punto de vista.

      Paloma.

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