coaching de equipos

España campeona del Mundial de baloncesto de China 2019 GREG BAKER (AFP)

 

“El talento gana juegos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”, Michael Jordan

Michael Jeffrey Jordan, considerado el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, tenía claro que el trabajo en equipo era la clave del éxito. Su experiencia como deportista le ha llevado a comprobar que poner su talento al servicio de su equipo con generosidad e inteligencia, ha sido verdaderamente lo que le hizo grande.

Es indudable que el deporte colectivo, nos deja y nos ha dejado huella en este sentido. Grato ejemplo han sido nuestras selecciones españolas de fútbol o baloncesto, que no sólo han logrado una de las mayores metas que una selección del mundo quisiera, sino que han movilizado los corazones de miles de personas.

Una de las funciones del entrenamiento deportivo es la de generar y afianzar nuevos patrones de comportamiento que sean resolutivos y eficientes para la obtención de los resultados deseados. En todo ello entra en juego una variable fundamental, la emocional.

Se hace necesario entrenar el cerebro para gestionar las relaciones dentro del equipo desde un lugar que sume y no reste. Contar con formación en Coaching de Equipos ayuda a fomentar la comunicación interpersonal desde el respeto profundo del otro, fomentar un fuerte sentimiento de pertenencia a la unidad del equipo y de merecimiento mutuo. Se trata de cuidar y favorecer la autoestima del equipo para poder optar a recorrer un camino verdaderamente próspero.

Los equipos son necesarios para que las personas podamos llegar a lo más alto. Sin embargo, ¿qué hace que nos cueste tanto este ejercicio? ¿Será que formar parte de un todo nos hace desaparecer como individualidades y eso nos asusta? ¿Qué creencias limitadoras existen detrás de eso?

Stephen Covey, uno de los gurús norteamericanos en cuestiones de liderazgo y gestión de personas, afirma que, las fortalezas están en nuestras diferencias, no en nuestras similitudes”. Donde existe diversidad, existe la posibilidad de barajar muchas más opciones para una misma situación, existe riqueza de valores, de habilidades, de ideas, de experiencias y, con ello, mayores oportunidades de rendimiento, de aprendizaje y de crecimiento, que hacen a un equipo verdaderamente competente y exitoso.

Cuidado con focalizar en lo que no funciona, dado que puede llegar a generar comportamientos reactivos y rompe cualquier posibilidad de conexión y escucha entre las partes. Dale Carnegie, autor del libro “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”, apuesta por empezar siempre la comunicación destacando las cosas en las que se está de acuerdo para generar acercamiento. Si se hace desde las divergencias, la posibilidad de separación está comprada, y con ello la imposibilidad de hacer equipo.

En este sentido, apostamos por la tolerancia a lo diferente, pues da acceso al entendimiento entre las personas y al respeto mutuo. Esto es fundamental en los equipos de trabajo para que se produzca un cambio de mirada. Nuestro querido Nelson Mandela decía: Si quieres hacer las paces con tu enemigo, tienes que trabajar con tu enemigo. Entonces él se vuelve tu compañero”. 

Partir de un punto de encuentro y enfocar en un mismo objetivo, es parte fundamental para el buen funcionamiento de un equipo. Y a partir de ahí, se trata de valorar las diferencias, de respetarlas, de construir sobre las potencialidades, y toda la belleza resultante de lo construido nos muestra como el conjunto es mucho más que la suma de las partes.

 

Rebeca Rueda

Experta en coaching y comunicación

 

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