Cuando un niño se cae 50 veces aprendiendo a caminar, nunca se dice a sí mismo “tal vez esto no sea para mí”…

CONFIANZA Y SEGURIDAD INFANTIL

Unos posts atrás ya hablamos sobre cómo el cuerpo del niño conforma sus estructuras de confianza y seguridad. Cómo sus inicios a gatas o caminando dan forma a una configuración cerebral determinada. Estamos recorriendo paso a paso una primera etapa fundamental en el desarrollo de los niños, o de los jóvenes y adultos que hemos decidido reparar alguno de estos bloqueos que retuvimos en nosotros años atrás.

AUTOESTIMA – CONFIANZA

Algunos hemos garantizado nuestra seguridad en la visión que desde fuera reflejaban de nosotros [lo que conocemos por autoestima], pero poco seguro debe ser si cuando no cumplimos requisitos esperados baja nuestro listón a cero. Ocurre algo cuando somos pequeños y es que llega un momento en el que por intensidad, frecuencia o beneficios que encontremos en ello, dejamos de explorar nuestros límites y capacidades para darle a nuestros padres y mayores lo que les agrada. Nos ofrecemos.

Puede verse por ejemplo con el dibujo… Un niño comienza a dibujar por experimentación, de hecho, lo mismo da que sea en una tribu africana, en una familia nepalí o en un rascacielos neoyorquino… cualquier niño –no condicionado- dibuja las mismas figuras y patrones hasta que, un día, le preguntamos qué es, le compartimos cuánto nos gusta y entonces, la siguiente vez, en lugar de explorar el mundo imaginativo de las formas, repite el patrón para así complacernos y recibir felicitaciones o amor de nuestra parte.

 

 

Creamos así una personalidad que funciona -todo tiene sus matices y extremos claro- por Referencia Externa. Es decir, actúa en función de los comentarios, muestras de afecto y expectativas de quienes le rodean.

Quizá a los adultos nos agrada, nos sirve para relajar tensiones dentro de casa o en el aula y para tener cierto orden pero, ¿qué pasará cuando nosotros dejemos de ser la referencia que les guíe? ¿Qué de individual y genuino se ha cultivado en este tiempo que le dé la seguridad de ser él mismo fuera de nuestras cuatro paredes? ¿Dónde encontrará la seguridad y la capacidad allí donde el reto asome?

En esta sociedad tan cambiante y abierta, necesitamos valores personales y coherencia. No perdernos. Para ello la “referencia interna” es fundamental. Quiere decir esto que necesitamos facilitar al niño que pruebe quién es y los logros y límites que alcanza con ello. No adelantarnos a facilitarle las cosas –pues le estaríamos negando su capacidad-, ni tampoco dirigirle para que nos sonría, reparta besos o le hagamos ver que emocionalmente puede conquistar a quien tenga a su alrededor.

Lo más importante es que nosotros acompañemos dándole el entorno para explorar y ser, dejar que él busque sus límites –cuidando por nuestra parte siempre su protección-, vuelva a nosotros cuando necesite un abrazo y, mientras, observemos atentos qué le hace singular para así, darle el espacio y la potencia de seguir experimentándolo.

Lo más común en esta parte es “sí, y ¿cómo lo hago? ¿cómo dejo de atender a su hábito de complacencia o como, por el contrario, pongo frenos a un niño que por valiente cabalgaría sobre un dragón en llamas?”.

 

QUÉ DEBE PREGUNTARSE UN PADRE

 

La primera revisión es individual, tuya. Mira a qué tienes miedo o desde qué enfoque funcionas principalmente: ¿referencia externa o interna? Y observa en qué medida le trasladas cualquiera de ellas a los niños que tienes cerca.

¿Qué piensas que consigues con ello? ¡Háblalo con alguien! Una de las cosas que ocurre en educación es que repetimos patrones porque no los ponemos en duda, no los decimos en alto y, entonces, quedan ocultos y automáticos como “formas de funcionar”.

PREGUNTAS PARA HACER CRECER A LOS NIÑOS

1.¿Qué quieres conseguir?

Permite el espacio para que su cuerpo se desarrolle y se mueva él mismo para lograr su objetivo. No hay mayor seguridad que la de comprobar la capacidad que tiene y la cabida que de su singularidad en la familia, en el aula y en su forma de funcionar.

2. ¿Puedes hacerlo solo?

Escucha su respuesta. Consigues con esto hacer un análisis de cuánta confianza tiene -para así potenciarle o dejar que baje a la realidad- y también que te sienta cerca en sus aventuras.

3. ¿Cómo lo has logrado?

Cuando lo consiga, comparte su éxito y pídele que que te cuente qué ha hecho para que así, él mismo arme su discurso.

Si no llegara a conseguirlo, saludable y natural también, no acudas corriendo a ayudarle. Que te sienta como un andamio en el que apoyarse, pero no como quien termina por hacer lo que no alcanza solo. Estos son los pilares de la capacidad individual, el trabajo en equipo y pedir ayuda o, por el contrario, la delegación total de sus soluciones y la futura inseguridad que tendrá de adulto.

Que en nosotros esté la revisión profunda sobre nuestra propia confianza y seamos su espejo para que crezcan niños seguros, curiosos y con confianza en sí mismos. Un camino que nosotros, los mayores, también trabajamos paso a paso…

 

Paloma Mesonero-Romanos

 

PRÓXIMOS EVENTOS

 

¡Próximo Taller Laboratorio Educativo!   Reserva aquí tu plaza>

[26 de Febrero 18:30] Cómo hacer crecer la confianza en los niños

25 €

 

¡Taller Recuperar el Amor!   Confirma aquí tu asistencia y reserva tu plaza>

[14 de Febrero 19:00]  4 pasos para recuperar el amor

Taller sin coste económico. Una plaza a cambio de un artículo infantil [leche de fórmula, pañales, potitos, ropa en buen estado…] que será donado a las necesidades infantiles más urgentes de Madrid.

 

¡Taller Comunicar sin Miedo! Más información y plazas disponibles>

23-24 Febrero [17:00-21:00 / 10:00 – 14:00] Claves y autoconocimiento para comunicar con seguridad

120 €

 

 

 

También te puede interesar:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *