Tomar una decisión es nacer

“Donde no hay decisiones, no hay vida”  Joseph J. Dewey

 

Tomar una decisión conlleva querer algo, prepararlo y llegar a un sitio. Estos procesos que se producen, necesitamos que se produzcan en absoluta libertad. Si no es así, necesitamos pararlo. Lo importante no es lo que nos sucede, lo importante es que la forma en la que concebimos nuestro nacimiento, concebimos el nacimiento de todo el mundo.

Si alguien realiza las cosas de forma diferente a nosotros, lo que hacemos es atascarle para que no las haga. Es importante saber que las personas vivimos en un proceso de “esto no lo puede hacer este”, porque si lo puede hacer es porque también lo podría hacer yo.  Si tenemos un concepto del “no”, transmitimos el concepto del “no” y además no queremos que el otro camine.

Siempre queremos tomar decisiones sin tener en cuenta las cosas malas que pensamos de nosotros mismos. Pero, ¿hay cosas malas? No, aquí están las grandes respuestas. Lo que sucede es que estas, resuelven las grandes decisiones y no siempre queremos resolverlas. Indagar aquí tiene que resultarnos tremendamente sencillo. Si nos resulta doloroso es que hay algo que nosotros mismos hemos manipulado para no entrar ahí. Esto quiere decir que ahí está lo mejor que podemos conseguir, pero no lo queremos sacar a la luz. La única cosa que nos impide hacer el propósito de vida es no tomar la decisión de verlo. 

Por ejemplo, en las relaciones exigimos lo que queremos y si lo hacemos es porque sabemos que nos lo pueden dar. Nunca exigimos algo que no nos pueden dar. Cuando lo hacemos, es porque sabemos que lo tiene y no nos lo está dando, o bien porque lo tiene y quieres vivirlo con esa persona. Exigir quiere decir que eso es lo que pones en tu mirada. La exigencia es algo que hemos visto en esa persona y que sabemos que nos puede dar y que no siempre nos da, porque decide que se lo da a otra persona. Esto es lo vital de la exigencia. Si sabemos que no nos lo puede dar, no lo exigimos y buscamos en otro lugar. 

En la toma de decisión, previamente hay una concepción de la idea, la idea tiene que caminar, hacer una situación y desde ahí nacer. La concepción es la capacidad que tiene un mismo de sentirse una persona que tiene ideas. El camino es el proceso para que la idea se culmine. Todos nos encontramos con tres impactos en el proceso: el primero es: ¿qué hago?; el segundo es: ¿cómo lo hago?; y el tercero es: ¿para qué lo hago? Si analizamos cada proceso, el “qué” es el medio en el que vamos a vivir nuestra creación, el “cómo” son los materiales que tengo disponibles, y el “para qué” es mi yo físico, emocional y racional.

Los tres elementos que se necesitan para la toma de decisiones son la confianza, la empatía y la conciencia. Nuestras decisiones en muchos casos son porque creemos que no estamos en el lugar adecuado, porque creemos que no tenemos los materiales adecuados o porque creemos que lo que forma nuestro ser, no es positivo ni completo. Por lo tanto, debemos entender que estamos en el lugar ideal, con los materiales ideales y con el aprendizaje más potente del mundo. Porque si no es así, nuestras decisiones estarán siempre oscurecidas.

Concluimos este post con una pregunta que nos haría nuestra querida Joaquina Fernández: ¿qué utilidad tiene que estés en el mundo? Si no encontráis la utilidad de estar en el mundo, ¿qué propósito tienes? En nuestro máster de coaching en Madrid formamos a nuestros coach para que ayuden a otras personas a encontrar estas respuestas.

Y con esta reflexión nos despedimos hasta la vuelta de las vacaciones de verano, esperamos que aprovechéis estos merecidos días de descanso. ¡Feliz verano a todos! 

 

Joaquina Fernández

Conferencia La Toma de Decisiones (2011)

 

 

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