Tu diamante personal

“Todas estaban en la calle. Iba a impartirles un taller que las ayudara en su lucha contra el maltrato, el abuso, el dolor y cualquiera de las situaciones que vivían día a día.

Hasta ese momento, no me había encontrado con un colectivo tan necesitado de empoderarse y aprender a resolver los conflictos desde su fuerza y su valor más intrínseco.

Escribí en el rotafolios: «Reconocerse». La meta de aquel encuentro consistía en que cada una de ellas encontrara lo mejor de sí misma. Poco importaban las historias pasadas, los recelos o los miedos. Si cada una de las presente encontraba su «diamante personal», la mirada sobre su vida y circunstancias adversas sería muy distinta.

Seguí escribiendo: «Ver, observar y descubrir…conocer lo mejor que hay en ti».

Después de unos ejercicios en los que todas participaran muy activamente, Rosa dijo: «Yo soy la alegría». Era evidente que ella así. Su risa nos embargó de una felicidad dulzona y aplaudimos su aportación. Esperamos quién saldría después para decir su «diamante». Cada una teníamos el tiempo necesario para encontrar nuestro tesoro. Una a una fue entregando su valor al grupo y aprendiendo a reconsiderar, preguntarse, indagar y cerciorarse de su potencial más vital.

Cuando Loli dijo que ella era la «sensibilidad», su alma se rompió y los ojos se anegaron de unas lágrimas limpias. Le recordamos que el poder de su «diamante verdadero» le impediría sentirse afectada por el exterior. Seguimos profundizando. Habíamos escuchado la «perseverancia» de Julia y comprobado la «creatividad» de Inés…

Paseamos por la sala una vez más y Luisa dijo « Yo soy humilde»,  y todas vitoreamos la sencillez de nuestra compañera. Sonsoles confirmó su «capacidad resolutiva», y Loli nos dijo que su verdadero valor era «el amor», mientras subía los brazos agitándolos victoriosa. Paloma era «inteligente», B. dijo que ella tenía las cualidades de todas, a la vez que Mercedes nos miró fijamente mientras que nos hablaba de su «paciencia».

Atrás quedaba un aula llena de mujeres valerosas”.

Este texto lo escribió Joaquina Fernández en su blog el 11 de marzo de 2010 con el título “El diamante personal“. 

Talento femenino

En octubre de 2013 ella iniciaba el programa Talento Femenino en Acción en el que participaron 50 mujeres que querían retomar su vida profesional y transformar el mundo a través de su talento.

Ella creía que el cambio social debía darse a través del ¡mpulso del talento femenino,  para ello las mujeres necesitamos sentirnos seres completos, con los recursos internos para este cambio.

Hoy, día de la mujer trabajadora, estamos todas juntas en ello. Las que ya no están y abrieron camino para llegar hasta donde estamos hoy, y las que actualmente tenemos una responsabilidad con nuestras hijas y todas las niñas del mundo sean en el futuro mujeres libres.

La lucha interna

En el terreno de lo cotidiano, en la intimidad, la mujer vive una “lucha” interna. Cuando no nos sentimos capaces, autónomas, con autoridad en nuestra palabras, independientes de la necesidad de ser amadas y también de la de tener que cuidar a los demás. 

Vivimos con gran dualidad querer desarrollarnos y a la vez estar presente en el cuidado de la familia. Decimos que no nos dejan, pero sí nos dejaran esa dualidad no desaparecería.

La mujer que busca la independencia, crecer, volar alto, cumplir metas profesionales, etc. vive con gran exigencia el compromiso familiar, la responsabilidad del cuidado de  los hijos, que exista un equilibrio en el hogar. 

¿Cómo resuelve esta tensión la mujer? Casi siempre dispuesta a perder en el terreno afectivo o en el profesional.  En esa pérdida y carencia que vive la mujer, se gesta el rencor y se elaboran discursos que nos distancian de la realidad profunda y dolorosa que vivimos en nuestra lucha interna. 

Aprendamos a educar a los niños y niñas

Las mujeres no necesitamos que nos salven, pero las niñas sí requieren modelos de mujeres que se sientan completas, con cualidades inimaginables que transforman su entorno a través del afecto, la creatividad, la palabras, el movimiento, la delicadeza y la fuerza. Cuando la mujer cree en sí misma, en su poder, el mundo es otro. 

Favorecer la educación desde el autoconocimiento del talento, la igualdad en el hacer, la riqueza de lo femenino, nos ayudará como sociedad a que las niñas de hoy se desarrollen plenamente  desde la creencia que ellas pueden con todo.

¿Te unes al cambio?

Noelia Estévez

4 respuestas a “El talento femenino como motor del cambio”

  1. Alisha dice:

    Me uno al cambio.

  2. MARIA JOSE dice:

    Sin dudarlo…SI, ME UNO y me HUNO con H también 😉

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