La importancia de la educación emocional

“Educar la mente sin educar el corazón, no es educación en absoluto” Aristóteles

 

Los pilares de la educación emocional

En la clase de Self Sciencie, programa de New Learning Center, se pasa lista preguntando del 1 al 10. Cuando un alumno responde menos de 5, los compañeros o el profesor pueden preguntar: “¿quieres compartir con nosotros cómo te encuentras?”. Aunque nadie está obligado a contestar, existe la posibilidad de que cada alumno exprese sus sentimientos y que entre todos se busquen soluciones creativas (Goleman, 1995).

Las preocupaciones de los alumnos dan pie a que se trabajen objetivos propios de un programa de Educación Emocional. Los temas que se tratan se enmarcan en 4 pilares:

Las 4 competencias básicas de la inteligencia emocional: autoconocimiento, autorregulación, habilidades sociales y motivación.

El término inteligencia emocional se popularizó en 1995 a través del libro del  psicólogo Daniel Goleman. Las aportaciones que realizó este autor, revolucionó la idea de que el éxito de las personas depende del nivel de desarrollo de las habilidades personales que posean y no tanto de su cociente intelectual.

Goleman define la Inteligencia Emocional como la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones, en nosotros mismos y en nuestras relaciones” (Goleman, 1995).

 

La familia es la primera escuela de inteligencia emocional

Durante los 3 y 4 primeros años de vida los niños aprenden a una velocidad vertiginosa de sus padres. Cuidar el clima emocional del hogar ayuda a proteger el cerebro límbico y neocortical de los pequeños.

El niño aprenderá las principales lecciones emocionales de sus figuras de apego. Por ejemplo, a reconocer señales afectivas de ser querido o rechazado, a mostrar confianza o dudas ante las novedades, a responder amablemente o con agresividad, a controlar sus impulsos, etc. 

 

La preparación emocional del niño en la escuela

Con ello, lo que un niño muestra al mundo de sí mismo es un reflejo de lo que ha aprendido en sus relaciones con los demás. Sin embargo, en la escuela se enfrentará a un nuevo mundo en el que tendrá que demostrar que está a la “altura”.

En la escuela se evalúa a los niños de una manera completa:  a nivel académico y a nivel personal dentro y fuera del aula. 

En el primer caso, los profesores están obligados a medir resultados. Muchas veces, estas evaluaciones no miden la capacidad de aprehender (ser activo en el proceso de aprendizaje desde la experiencia, obtener un aprendizaje significativo…) porque se desconocen las 7 variables que intervienen en el rendimiento académico:

Las 7 variables de la educación emocional que intervienen en el rendimiento académico

Según varios informes realizados en el campo de la Educación, la mayor parte de los alumnos que presentan bajo rendimiento escolar carecen de algunas de estas capacidades propias de la inteligencia emocional (Fernández-Berrocal y cols, 2004).

 

Cómo influyen las emociones en el bienestar académico y personal

El bienestar que sienten los niños afecta a su rendimiento académico final. La neurociencia nos ha dado luz en este campo para saber que la capacidad de regular las emociones influye directamente en el equilibrio psicológico. Éste a su vez determina la capacidad de concentración y de asimilación de conceptos, la manera de estar en el aula, etc. Por tanto, el bienestar que sienten los niños afecta a su rendimiento académico final

Este modelo implica una gran responsabilidad siendo los padres y docentes que son los encargados de educar emocionalmente a los niños.  Su ejemplo puede aumentar – o disminuir- la motivación por aprender.

Por otro lado, las características personales (aspectos físicos, cognitivos, emocionales y sociales) de cada niño crea un mapa emocional en los otros. Ser querido o rechazado va a depender de nuestra confianza y a la vez de lo que los demás crean de nosotros.

Por ello, aumentar nuestro autoconocimiento sobre el campo emocional ayudará a nuestros hijos y/o alumnos a sentirse mejor consigo mismos y adaptarse al sistema educativo.

La educación emocional nos muestra un mundo donde puede existir la igualdad de oportunidades para todos. Tenemos la oportunidad de APRENDER sobre nosotros mismos, mejorar  como maestros y padres y motivar a nuestros hijos a conectar con sus fortalezas.

Noelia Estévez

Psicóloga, terapeuta familiar

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2 respuestas a “La educación emocional”

  1. María Jesús Ruiz dice:

    Me encanta. Totalmente de acuerdo con esta forma de entender la educación y el crecimiento personal y social. Gracias.

    • Noelia Estévez dice:

      Querida María Jesús, gracias por tu comentario. Ahora me es imposible de ver otra manera de educar y ojalá la educación emocional, que ya viene de mucho tiempo atrás, se implante en el sistema educativo como una manera de entender el desarrollo humano. Gracias a ti por estar ahí. Abrazo grande, Noelia

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