“Hay en el mundo un lenguaje que todos comprenden: es el lenguaje del entusiasmo, de las cosas hechas con amor y con voluntad, en busca de aquello que se desea o en lo que se cree.”

Paulo Coelho

 

Con la llegada del verano se propician los momentos de estar en compañía con mayor dedicación, los tiempos para conversar, para amar, y donde la pasión en las cosas que hacemos está más presente. El siguiente post está dedicado a uno de los temperamentos más destacados en este sentido, el SANGUÍNEO y su lenguaje, un maravilloso generador de relaciones, tan importante en esta estación que nos llega en poquitas horas.

El verano se caracteriza por que los días son más largos y las noches más cortas. La luz se presenta como una constante que te invita a salir de casa, a disfrutar, a bailar, a cantar, a expresarte con libertad, o a hacerlo de formas diferentes a las que lo hacías antes. Y, en todo ello, las personas y la conexión con ellas se hace casi inevitable en un mundo donde el ser humano necesita de los otros para aprender, crecer y entonces ser feliz.

Posiblemente cuando el sol entre en nuestras vidas, nos entran ganas de salir a la calle, de llamar para tomar algo, o simplemente de plantearte la importancia de cuidar a los amigos. El caso, es que el verano te invita a la COMUNICACIÓN. Es la más cálida de las estaciones y generadora de encuentros, del mismo modo que nuestro temperamento sanguíneo es el más emocional y sociable de entre los cuatro existentes.

¿Qué podríamos conocer de su comunicación no verbal que nos sirva para identificarlo con claridad e incorporarlo a nuestro quehacer diario principalmente en los próximos tres meses? Como todos los temperamentos, está dentro de nosotros y la cuestión es hacerlo tangible en nuestro comportamiento para hacerlo creíble.

Según las investigaciones en comunicación no verbal de Joaquina Fernández García sobre este temperamento, la alegría es la expresión facial más común en él. Se le ilumina el alma cuando está con otros, y con ello su sonrisa es abierta, sus mofletes se elevan y sus ojos están vivos y despiertos. Es generador por excelencia de buen ambiente, su comunicación es totalmente inclusiva, y logra que cada persona a su lado se sienta única y especial. Para el temperamento sanguíneo el otro es importante y se lo hace saber de forma espontánea y desinteresada. Son promotores de prestigio de aquello que tocan y líderes sinérgicos extraordinarios.

Así pues, sus movimientos proporcionan calidez y se dirigen a estar en disposición del otro. Ocurre por ejemplo con sus piernas, que se doblan en las rodillas para dejar caer las caderas y mostrarse cercanos. Además sus risas y su forma de vestir con colores vivos, llamativos a veces, y con el uso de complementos, también lo acompañan.

Es además el temperamento que pone todo su empeño en hacer lo que le gusta, pues cree fielmente que es desde el gozo y el amor a lo que uno hace, desde donde puede ser realmente feliz.

Sin embargo, necesita tener en cuenta algunos aspectos para mantenerse en la balanza y en la excelencia de este temperamento. Le mata el aburrimiento, la inconciencia y el pesimismo. Necesita ser creativo desde sus recursos internos, y no tanto desde activadores externos que le hacen dependiente o incluso adicto a sustancias, personas u otros elementos. Necesita ser consciente de sus conocimientos y de las habilidades con las que cuenta y con las que no, sin caer en la soberbia o en la falta de realidad. Y por último, necesita madurar y estar optimista, sin caer en el deseo de la eterna juventud que le limita para tomar las mejores decisiones y liderar su vida.

Posiblemente ya estemos familiarizados con él, si vivimos en lugares donde la propia cultura ya es promotora de ello. Aunque no siempre es así. Podría ser que el temperamento sanguíneo sea nuestro preferido, en el que ya estemos muy entrenados, o por el contrario tengamos algo de rechazo hacia él por experiencias pasadas. En cualquier caso, es necesario llegar al punto de equilibrio desde donde podremos encontrar su verdadera utilidad dentro de nosotros.

Echemos un guiño a este hermoso temperamento este verano y abrámonos a la comunicación y al compartir, a entender al otro y propiciar el encuentro, y desde el lugar que cada uno necesite, para encontrar el verdadero sentido de estar juntos.

Rebeca Rueda

Equipo CNV

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