“La forma más elevada de la inteligencia humana es la capacidad de observar sin juzgar”

Jiddu Krishnamurti

 

Llega el buen tiempo y apetece estar fuera, disfrutar con los amigos y cuidarse un poquito más para estar guapos, saludables, sentirnos bien con nuestro cuerpo, y generar un atractivo que favorezca nuestras relaciones.

Efectivamente, nuestro físico genera un IMPACTO VISUAL INEVITABLE en los otros. Como si se tratara de nuestra carta de presentación primera ante el mundo.

Afortunadamente somos otras muchas cosas, además de materia, y de ahí la riqueza del ser humano como el conjunto de emociones, ideas, mente y espíritu. Sin embargo, el punto de partida y el elemento que contiene la suma de todo ello es nuestro cuerpo físico. El que tangibiliza y/o somatiza, lo que somos, ya sea a través de nuestra conformación, nuestra vestimenta, nuestros comportamientos o nuestras palabras.

Concretamente en este post queremos hablaros de la forma y composición corporales, que por un lado es genética, y por otro lado modificable a lo largo de la vida. Lo que se denomina SOMATOTIPO.

Willian Herbert Sheldom, definió este concepto por primera vez en 1940, como una cuantificación de tres componentes primarios: la grasa, el músculo y el hueso, que configuran la morfología del individuo. Así pues, si el componente predominante es la grasa, su somatotipo se denomina ENDOMÓRFICO; si por su parte es el músculo el elemento mayoritario, la denominación es la de MESOMÓRFICO; y si por el contrario fuera el hueso y/o linealidad, el somatotipo identificado es el ECTOMÓRFICO. Sheldon encontró además la relación con la psique en cada uno de ellos, siendo el primero un apasionado por la comida y los placeres (viscerotónico); el segundo el que se moviliza hacia la acción y el riesgo (somatotónico); y el tercero el que tiene tendencia a enredarse en su actividad cerebral sin fin (cerebrotónico). ¿Te reconoces en ellos? ¿Te recuerdan a personas de tu entorno en algún caso?

Independientemente de la genética de origen, ¿de qué depende que haya modificación en las cantidades de estos 3 elementos? Desde el punto de vista de la investigación de nuestra fundadora y maestra Joaquina Fernández García, el somatotipo es “la morfología corporal con la que el individuo le dice al otro cómo quiere que se relacione con él”. Una forma de entender este concepto totalmente innovadora, y “una herramienta para comunicarnos desde el respeto y la escucha de las necesidades del otro”.

Así pues, y dependiendo del momento de la vida en el que la persona se encuentre, entendemos que si el otro te muestra más grasita en su composición, te está pidiendo que tu trato sea amable, de cuidado y de aceptación de su persona. Si por su parte hace evidente su musculatura, te está diciendo que necesita que tu mirada hacia él sea desde la confianza, desde una comunicación concreta y desde reconocer que él puede. Por último, si la persona muestra claramente una linealidad en su conformación, su petición hacia ti es de una comunicación razonada, desde el conocimiento y que fomente el aprendizaje.

Destacamos el caso de la desaparecida Marilyn Monroe, donde su somatotipo endomórfico, con formas redondeadas y bellas, fue un atractivo de muchos, y donde lo que realmente pedía al mundo era un trato delicado y cuidadoso de su persona, algo que sin embargo, y desafortunadamente, quedó muy lejos de ser así.

Es momento de plantearse qué trato le damos al otro, qué capacidad de escucha tenemos ante la presencia del otro. La comunicación no verbal a través del somatotipo de la persona quiere decirnos algo más profundo de lo que pensamos. Estamos hablando de conectar con el alma de la persona y comprender qué es lo que realmente nos quiere decir SIN PALABRAS.

Cuando un somatotipo se hiperdimensiona, el mensaje es mucho más claro. Cuando una persona se muestra muy musculosa con un somatotipo mesomórfico extremo, por un lado te pide que te relaciones con ella desde un lugar de fuerza y poder, y por otro lado, te muestra la otra cara de la moneda, es decir, su gran debilidad, que aún pretendiendo ocultarla, es evidente, ya sea por falta de grasa (emocionalidad) o por falta de linealidad (racionalidad). Evidenciar o atacar al otro desde su debilidad, posiblemente sea lo menos acertado para favorecer las relaciones.

¿Qué pasaría si tuviéramos en cuenta al otro desde su somatotipo para generar bienestar interpersonal? ¿Qué pasaría si atendiéramos a lo que el otro nos pide inconscientemente, y colaborásemos en ello? Posiblemente lograríamos relaciones verdaderamente exitosas.

Más allá del mensaje que el otro te lanza, es necesario comprender previamente dónde ponemos nosotros mismos el foco en la relación y preguntarnos qué estamos pidiendo al otro, qué necesidades no estamos cubriendo por nosotros mismos y, por tanto, qué dependencia emocional subyace de todo eso.

Llegada la primavera, muchas personas, comienzan a hincharse, a ganar volumen o sentir pesadez en ciertas partes de su cuerpo. Desde el punto de vista del análisis al que nos referimos, las emociones juegan un papel importante en la aparición de una endomorfía inesperada ya sea en piernas, caderas o abdomen. ¿Qué emoción nos está desdibujando?, ¿qué necesitamos soltar o liberar que no nos pertenece?, ¿qué parte de nosotros se está perdiendo por no gestionar las propias emociones? El cuerpo es un aviso de que nos estamos desconfigurando, desarmando y desconectando de nuestro potencial. Es lo que llamamos PÉRDIDA DE MARCA. Así pues, equilibrar nuestro somatotipo y sentirnos cómodos con él, es parte del camino para transmitir coherencia y dejar huella. El trabajo de la propia Marca Personal es clave para llegar a ser prósperos, libres y felices.

Tenemos dentro de nosotros todo lo que necesitamos, y con ello la capacidad de ser independientes. Ese es el primer paso para no sentirse carente. Desde ahí, toda relación con el otro nos permitirá construir.

La insatisfacción constante o el deseo de la perfección, nos hace sentirnos faltos de algo, apegarnos al cuerpo y distanciarnos cada vez más de la plenitud y la posibilidad de trascender.

Una mirada de observación hacia ti mismo llena de amor, y sin juicios, es la clave para acercarse a tu verdad, comenzar a moldearte y dar vida a ese cuerpo que contiene y expresa el ser más maravilloso que eres.

 

Rebeca. Equipo CNV Instituto Hune

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