“Conocerse no es mirar fuera, sino recordar lo que está dentro de cada uno”

Joaquina Fernández García.

¿Cuántos mensajes nos ha dado la vida a los que no hemos atendido? Y ¿cuántos a los que sí escuchamos nos han dado la pista adecuada para tomar una decisión acertada?

El inconsciente nos informa “a su manera”, con un lenguaje propio que inicialmente ignoramos descifrar. Es la parte profunda de uno mismo con la que necesitamos CONECTAR para encontrar las verdaderas respuestas a inquietudes, dudas o desorden interno.

En la medida en que hagamos conscientes esas respuestas, obtendremos oportunidades para RECORDARNOS a nosotros mismos, aumentar nuestro autoconocimiento y elevar nuestra CONCIENCIA. Herramientas como la psicología, el coaching, la inteligencia emocional o la comunicación no verbal están hoy día a nuestro alcance para facilitarnos el camino y acompañarnos en él.

Mark Solms, un conocido neuropsicólogo y psicoanalista de la Universidad de la Ciudad del Cabo, ya nos recordaba que mientras la mente consciente es capaz de atender 6 o 7 cosas a la vez, nuestro inconsciente se ocupa de centenares de procesos. La información infinita que el cerebro puede procesar cada segundo nos dice que en el mundo hay más cosas de las que percibimos. Estamos inmersos en nuestra realidad de una forma sensorial, donde todas nuestras sensaciones están filtradas por los sentidos. El cerebro procesa 400.000 bits de información por segundo, pero sólo somos conscientes de 2.000. Eso significa que la realidad se crea en el cerebro todo el rato, es lo que nuestra “linterna” decide iluminar. Si enfocamos con esa linterna otras partes del cerebro, y abrimos la visión para contemplar algo nuevo, tendremos la posibilidad de acceder a esos lugares desconocidos. Eso nos da la oportunidad de ampliarnos internamente, hacernos grandes y expandirnos con conciencia.

Sigmund Freud, médico neurólogo austriaco, consideró que la mente estaba formada por 3 estratos o niveles: CONSCIENTE, PRECONSCIENTE e INCONSCIENTE. Para ello utilizó una analogía que a todos nos es familiar, ANALOGÍA DEL ICEBERG:

  • En la superficie está la CONCIENCIA,  ahí donde concurren todos esos pensamientos donde focalizamos nuestra atención, que nos sirven para desenvolvernos y que utilizamos con inmediatez y rápida accesibilidad.
  • En el PRECONSCIENTE se concentra todo aquello que nuestra memoria puede recuperar con facilidad.
  • La tercera y más importante región es el INCONSCIENTE. Es amplio, vasto, inabarcable a veces y misterioso siempre. Es la parte que no se ve del iceberg y la que ocupa en realidad, la mayor parte de nuestra mente.

El mundo inconsciente no está más allá de la conciencia, no es una entidad abstracta sino un estrato real, amplio, caótico y esencial de la mente, al cual no se tiene acceso. Sin embargo, éste sí se nos revela y para ello pide una total atención, y actitud de PRESENCIA permanente, lo que llamamos “el aquí y el ahora”.

Si damos poder y relevancia al papel del inconsciente en nuestra vida, nos sorprenderemos observando la magia que se presenta ante nosotros cada día.

¿Tú qué opinas?

Rebeca Rueda

Experta en CNV

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