El mapa de ruta que nos lleva al éxito

“Abre tus brazos al cambio, pero no dejes ir tus valores”. Dalai Lama

No encontrar tus valores te hace la vida más difícil. Todos tenemos grandes y pequeñas cosas, pero recurrimos a ver las pequeñas para no ser conscientes de las grandes.

Joaquina Fernández dedicó gran parte de su vida a investigar sobre los valores y desarrolló múltiples herramientas para ayudarnos a reconocer el nuestro, ya que siempre hay algo que se esconde detrás de no querer verlo. Podemos escondernos de encontrar nuestros valores o determinar cuáles son nuestras cualidades más importantes, pero tarde o temprano eso nos va a llevar a tener un tipo de patrón. Para poder llegar a algún sitio, sea cuál fuere, si no encontramos cómo llegar a él, es inviable.

A medida que vamos creciendo, nos vamos dando cuenta de que hay cosas que nos resultan más sencillas de hacer que otras. “Cuando soy joven empiezo a competir y me empiezo a comparar ya que sé que tengo cosas mejores que la otra persona y cuando me hago adulto de alguna manera me considero mejor que nadie”. Pero, ¿qué pasaría si cuando nacemos nos dijeran para qué hemos venido al mundo? Si nos hubieran dado unas claves, a medida que íbamos creciendo y haciéndonos adultos, tendríamos un mapa de ruta. Este mapa de ruta es el que nos lleva al éxito, es decir, llegar a lo que nosotros queremos.

¿Qué ha pasado para no saber hoy cuál es mi valor diferencial? El motivo es el miedo atávico al esfuerzo. Lo que nadie nos ha dicho es que lo que elimina el esfuerzo es nuestro valor. Sin embargo por alguna causa, no vemos nuestro valor porque creeríamos que nos llevaría esfuerzo. Esta es la concepción que hay que deshacer. 

Durante todas las etapas de la vida, nuestro cerebro nos ha ido diciendo “esto tú lo puedes hacer mejor que nadie” y eso es lo que no requiere ni un minuto de esfuerzo. Ahora, nuestra tarea es encontrar cómo hacerlo.

Tras muchos años de investigación, Joaquina Fernández se dio cuenta que existe una desconexión muy profunda entre nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestra razón y nuestra mente. Nosotros pensamos cada uno va por separado, pero lo cierto es que nuestro cuerpo es el depósito único y extraordinario de lo que realmente somos. Solo podemos mostrar cuáles son nuestras cualidades en nuestro cuerpo y a través de él. Hasta que nosotros no sepamos qué es lo que queremos de nosotros mismos, la forma de llegar a través de nuestro cuerpo es difusa. Puede que en diferentes situaciones y acompañados de personas distintas mostremos diferentes cualidades, pero siempre va a haber una que prevalezca, pues nuestro cuerpo va a dar los mensajes claros de cuál es nuestro valor o cuál es nuestra identidad más poderosa.

En nuestro máster en inteligencia emocional, insistimos en que podemos insistir una y otra vez que nuestro cuerpo no es la representación de nuestro mensaje, pero cuando nosotros vemos caminar a una persona, la vemos hablar o la vemos moverse, sin darnos cuenta, decidimos quién es esa persona para nosotros.

Taller “Encuentra tu valor” 2017

Joaquina Fernández

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