Cuerpo y conciencia

“Toda manifestación física, incluso la más sutil, es una expresión directa de nuestro interior”. Erich Fromm

 

Afortunadamente tenemos un cuerpo físico, que más que ser mera posesión, es pura expresión. Es a través del cual podemos SER en este mundo. Y este dato indica que nuestra manifestación física informa de lo que nuestro interior nos quiere decir.

La Dra. Bert, al igual que otros científicos que la han seguido, han demostrado que tenemos un cuerpo pensante que, en realidad, cada célula del cuerpo es una célula consciente y viva y que, por lo tanto, no podemos confinar la mente al cerebro, sino que está en cada célula del cuerpo.

La conciencia de la que hablamos en este post es la que escucha esos mensajes expresados a nivel celular, para hacer con ellos lo que considere mejor para nosotros. Pero, ¿qué pasa cuando esos mensajes no se escuchan? Cuando se lanzan mensajes que no son atendidos se generan sensaciones de freno, impotencia, ausencia, desconexión, resignación o, en definitiva, una frustración que nos propicia un estado negativo nada favorable para nosotros ni nuestro entorno.

Por ese motivo necesitamos poner verdadera INTENCIÓN en escuchar lo que nuestra persona necesita realmente, y preguntarnos para qué está llamando nuestra atención. Y eso sólo es posible si consideramos la importancia de su comunicación NO VERBAL, y la información inconsciente tan valiosa que lleva implícita. Se pueden producir cambios en nuestra forma corporal, aparecer dolores inesperados, observar comportamientos discordantes, incongruentes o fuera de contexto, que de alguna forma nos avisan de que existe un “cortocircuito” en algún lugar interior, el cual busca una liberación o una posible solución.

Joaquina Fernández nos decía que la comunicación no verbal se produce a través de sutiles conexiones que emanan de nuestro interior en busca del exterior, con una necesidad imperiosa de mostrar partes a las que no sabemos ponerles palabras adecuadas.

Así pues, cuando la vida nos topa con una lesión física, la cual nos obliga a parar, a aceptar nuestras limitaciones, a reflexionar, a decir lo que sentimos, a permitirnos ser prioritarios frente a los demás, a observar desde otro lugar, entre otras cosas, podríamos entender qué sentido tiene para nosotros esa experiencia, o qué aprendizaje necesito hacer para recuperar mi salud y equilibrio. Así pues, y desde la comunicación no verbal investigada por nuestra querida Joaquina Fernández, cuando se produce por ejemplo un esguince de pie, su significado y mensaje tiene que ver con la confianza en uno mismo en relación a la pareja y el sexo (si es el pie izquierdo), o al trabajo y el dinero (si es el pie derecho).

Por su parte, la psicóloga social Amy Cuddy muestra que, por ejemplo, las “posturas corporales de poder” pueden alterar los niveles cerebrales de testosterona y cortisol, e incluso mejorar nuestras probabilidades de éxito.

El cuerpo se moldea o se sana a partir de la conciencia, ya que ésta tiene un potencial enorme para producir cambios en el organismo.

Ciertamente el cuerpo físico es el mensajero de lo que está pasando dentro, y evadir ese gran poder es negarnos a nosotros mismos.

No hay mejor herramienta de autoconocimiento que la observación de nuestra comunicación no verbal. Así que te invito a practicar con un sencillo ejercicio. Para ello, grábate de pie hablando de ti mismo y observalo después para anotar aquellas cosas de tu comunicación no verbal que “escuchas” y que modificarías. Presta entonces atención porque es cuando hablará la conciencia y el amor a ti mismo, para decirte honestamente  aquello que es necesario cambiar para avanzar, crecer o ser libre.

 

Rebeca Rueda

Equipo CNV

 

 

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