A nosotros, que estamos tan profunda y espiritualmente unidos,

el cosmos nunca nos separa durante mucho tiempo.

 “Los niños de los cuidadores de elefantes” (2010), Peter Hoeg

 

Buscamos fuera aquello que no queremos ver dentro, pero un día nos quedamos a oscuras .

Nos metimos en casa, cerramos la puerta, nuestra mente no entendió lo que estaba sucediendo detrás de esas paredes y todo se oscureció.

Nos acostamos y nos levantamos repetidas veces con la sensación de estar en una pesadilla. La mirada hacia dentro perdida,  la mirada hacia fuera buscando continuamente respuestas .

 La incertidumbre a cada uno nos hizo buscar rápidas respuestas . A través del hacer, del sentir o del análisis continuo. Mientras, unos enfermaban, otros morían, otros estaban aterrados, otros solos. Muy solos.

Decidimos agarrarnos a la esperanza a las 20:00h. Para mirarnos, para sentirnos, para estar unidos. No estar solos, no estar aislados, no estar en la oscuridad.

 La búsqueda de conexión desde el día D ha sido continua . Nos buscamos a tientas a través de los mensajes, video llamadas, correos…

Sin embargo, dentro del espacio,  el vacío se empieza a agrandar .

No hay casa, no hay lugar dentro de uno, que resista la necesidad de tocar, de mirar a los ojos del otro y percibir el brillo, sentir el contagio de la alegría, acompañar con el cuerpo la pena.

 Los brazos se hacen más largos a la espera del calor del otro .

Ahora más que nunca queremos tocar, sentirnos abrazados, consolados.

Nos va a costar como sociedad perdonar estar en esta oscuridad solos. No tener al lado, en la cama de un hospital, alguien que nos consuele, que nos diga que no pasa nada, que volverás pronto a casa.

La ausencia de la despedida, del acompañamiento, del consuelo. 

Ahora ya sabemos que la conexión digital es un remedio, el recurso que nos permite sobrellevar todo esto y seguramente la manera en la que empezaremos a entender cómo debemos funcionar como sociedad en el trabajo, en la educación y en la gestión de todas nuestras cosas. También  sabemos que el contacto con el otro lo es todo , que el acompañamiento físico en el dolor es imprescindible para hacer una buena despedida; que estar con el otro es parte de nuestra naturaleza humana.

Nuestro cerebro es social. Si no estamos conectados, nos quedamos a oscuras .

Noelia Estévez,

Psicóloga

 

4 respuestas a “Conectados en la oscuridad”

  1. FERNANDO GIMÉNEZ SOLA dice:

    ¡Impresionante, Noelia!

    • Noelia Estévez dice:

      Muchísimas gracias Fernando! Qué bueno e importante haber conectado desde el principio de esta oscuridad. Un abrazo, Noelia

  2. Mercedes Redondo Rodríguez dice:

    Maravillosa reflexión.
    Cada palabra expresa de forma profunda la importancia del amor y la conexión con tus seres queridos.
    Mientra escribo, corren lágrimas por mis mejillas.
    Un abrazo Noelia

    • Noelia Estévez dice:

      Mi querida Mercedes, un abrazo enorme y cariñoso para ti. Me haces siempre saber que estar aquí, al otro lado, es importante. Noelia

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