“Conocer los temperamentos nos permite mostrar la parte más saludable de nuestra personalidad y nos deja ver aquella que está poco operativa para plantear una solución y vivir más plenamente”, Joaquina Fernández García

El estudio de la personalidad ha sido un continuo a lo largo de la historia. Gordon Willard Allport, reputado psicólogo y pedagogo estadounidense, en 1937 nos dice que «personalidad» hace referencia a una máscara que utilizaban los actores al interpretar una obra teatral, pues proviene del latín «persona» palabra originaria del teatro griego.  «Per sona» también significa «Sonido a través de», de manera que podemos entender que las máscaras servían al actor para dar voz al personaje. Estas máscaras no pretendían ocultar nada, sino intensificar las cualidades de los personajes, de manera que no se dudara en reconocer su forma característica de ser. 

Dentro de la personalidad, nos encontramos con que el temperamento no se elige, sino que se nace con él. De hecho, los cuatro temperamentos de los que ya nos hablaban Hipócrates y Galeno, están dentro de nosotros a través de los 4 fluidos o humores. Es por ese motivo que podemos afirmar que el potencial humano es inmenso. Los cuatro tienen un atractivo, y aportan un beneficio indudable para las relaciones humanas y que podemos decidir reconocer e intensificar en positivo. Quedarse con uno solo de ellos quizá pueda ser un error, pero atender a los cuatro y darles protagonismo en tu vida es una posible opción equitativa y saludable.

Así que ante la pregunta: ¿con cuál temperamento me quedo? La respuesta es clara, con los cuatro. Pero, ¿existe alguno por el que deba empezar especialmente?, ¿hay algún temperamento que deba liderar nuestro comportamiento y nuestras relaciones?, ¿cómo compaginar esto con la importancia de atender al resto de temperamentos?

Efectivamente, hay uno de los temperamentos que impera siempre, que lidera nuestras relaciones humanas de una forma característica, que permite identificarnos y “ser” de una manera natural. Pero, el buen líder no es el centro de atención, sino el que está presente de manera constante y tiene la capacidad de llevar a cabo un liderazgo compartido dando voz al resto del “equipo”, destacando las cualidades de cada uno de ellos y, en nuestro caso, llevándolas al cuerpo y a la expresión no verbal de la persona.

En el espacio de entrevistas creado en Instituto Hune para dar voz al artista denominado “Me quedo contigo”, optamos por quedarnos con la globalidad del artista y reconocer en él la riqueza de sus cuatro temperamentos. Podremos aprender y entrenar nuestra capacidad observadora, con la que caer en cuenta de su esencia temperamental, escucharle desde otro plano, conocerle un poquito más, sentirle cercano y conocernos a través de ello. 

¿Sabrías identificar el temperamento líder en los primeros instantes de una entrevista? ¿Qué otros temperamentos toman partido y potencian su mensaje? ¿Dirías lo mismo una vez finalizada la entrevista? ¿Qué parte de su potencial está inactivo? ¿Qué cosas en común encuentras contigo? Estas y otras preguntas nos permitirán profundizar y conectar con la belleza interior que el artista, quiera o no quiera, transmite a través de su comunicación no verbal temperamental.

Ya decía Shakespeare, que «en cualquier época del mundo los hombres y las mujeres son simplemente actores», actores de su propia película, y donde la comunicación es el único medio de expresarse, de ser, para lograr un final feliz.

 

Rebeca Rueda

Coach ACC y experta en comunicación 

 

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Derechos de autor ©Los 4 temperamentos por Joaquina Fernández.

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2 respuestas a “¿Con qué temperamento me quedo?”

  1. FERNANDO GIMÉNEZ SOLA dice:

    ¡Fantástico, Rebeca!

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