¿Quién eres tú? ¿Cómo funcionas? ¿Qué haces? Estas son las preguntas que trabajamos en un proceso de coaching, ¿sabes contestar a todas ellas? Si tú mismo puedes dar respuesta a estas cuestiones, vamos a poder conseguir todo lo demás. En Instituto Hune, trabajamos con ellas en un proceso de coaching y vamos más allá trabajando pilares fundamentales como los valores, las creencias y el propósito. 

En los valores personales buscamos y rescatamos aquellos que son fundamentales para nosotros y los ponemos a funcionar dentro la persona para que los conozca como el eje que le va a permitir llegar a cualquier sitio. La palabra “valor” significa fuerte, fortaleza, como diría Joaquina Fernández, es “la piedra angular sobre la que soporta nuestra identidad y todo lo que ella nos proporciona”. Por ello, cuando estamos en nuestro valor, tenemos la fuerza y la valentía para realizar con éxito todo aquello que nos proponemos. 

Todo valor al enfrentarse a una sociedad múltiple o al enfrentarse a otras personas, tiene que confrontarse con una realidad. Teniendo en cuenta que mi valor no es igual al del resto de personas, si queremos trabajar juntos, tenemos que saber trabajar completamente fuera de nuestra propia realidad para compartir la realidad del otro también. En definitiva, lo que nosotros decimos “saber sumar”. Por ello, lo siguiente que trabajamos son las creencias. Cuando una persona se encuentra en sus creencias, uno de los primeros trabajos que tiene que hacer es respetar su poder, es decir respetar los valores que tiene, y además influir en su entorno para que esos valores tengan cuanto menos la capacidad de trabajar en equipo y funcionar juntos. 

En Instituto Hune trabajamos las creencias, no como un concepto limitante, sino como la forma que puedes empezar a fluir y ser influido por todos los valores que te rodean. Trabajando la suma en lugar de la resta.

“La creencia marca las vías para poder llegar a realizar mi valor. Esta creencia me va a permitir subir a mi motivación”. Joaquina Fernández

La sociedad pierde su motivación y está alejada de su verdadera realidad porque la persona está dejando lo que ella es en aras de lo que son los demás. Cuando uno no trabaja para sus propias creencias, para sus propios valores y para lo que uno es, la motivación o el propósito se diluye. 

Cuando nosotros hacemos el coaching que nos interesa es cuando guiamos a la persona a liderar su vida. Si tu estás con tus valores, tienes tus creencias a tu servicio y tienes un propósito es imposible que no lideres tu vida. Y liderar tu vida es innovar constantemente sobre tu propio proyecto, sobre lo que quieres hacer y que tenga una utilidad constante. 

Todo esto, además lo trabajamos con los temperamentos, la personalidad y con una serie de herramientas que nos sirvan para conocernos a nosotros mismos, a conocer al cliente… Tener estas herramientas de conocimiento nos permite respetarnos y ayudar al otro a que se respete. Usar este método de preguntas y respuestas dentro de herramientas, nos hace que lleguemos a un lugar mucho más interesante, pero además que la persona tenga herramientas que pueda utilizar por si misma, más allá de las preguntas que le podamos hacer. Por este motivo, incorporamos Design Thinking, como herramienta creativa que aporta valor al proceso, haciendo del coaching una técnica poderosa para el cambio, para alcanzar objetivos y metas y para hacer aflorar todo el potencial de la persona. 

 

Equipo de Instituto Hune

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