Cerrar un ciclo para alcanzar nuestros objetivos

 “La felicidad es saber unir el final con el principio”. Pitágoras

Hoy es el último día de un año, y al igual que sucede con este mismo instante que ya no volverá jamás, lo que dejamos hoy será el fin de algo importante.

Cuando esta noche brindemos por el 2019, seguramente nuestra mente se dejará llevar por todo aquello que desea para este año. Seguramente en los deseos, existirá la fantasía de que las cosas nos lleguen de manera fácil, suave, cálida.

No más dificultades, dejar de sentir la vida en contra, o que todo cuesta tanto, tanto esfuerzo.

Yo cada año tomo mi tiempo para pensar en mis objetivos de año nuevo. Lo que empiezan siendo objetivos, se transforman en un lista de deseos para el año. Entre ellos, se repiten siempre los mismos. 

¿Te ocurre?

Es inevitable dejarse arrastrar por la fantasía de que todo será distinto. Sin embargo, solemos mantener un orden en las cosas que nos impide alcanzar lo que realmente deseamos.

Hay dos razones para ello:

  • Llamamos objetivos de año nuevo a lo que son anhelos. Los anhelos forman parte del mundo de lo intangible, de nuestras fantasías, que no se llevan a un plano realizable porque no lo hemos transformado en objetivos. No nos comprometemos porque tememos el esfuerzo que supone cambiar.
  • Buscamos alcanzar nuestros objetivos desde lugares distintos desde el que los hemos planteado.

 

Por ejemplo, hemos definido un objetivo de año como “alimentarme mejor para bajar de peso

Seguramente, después de quince días comiendo en exceso estas navidades, el día 7 de enero nos planteemos empezar una dieta. Durante un tiempo restringiremos algunos alimentos y tendremos una dieta baja en calorías. Incluso, podemos apuntarnos a un gimnasio. Propósito que suele ir unido al cambio de alimentación…

Sin embargo, es más que probable que retomemos malos hábitos en cuanto creamos que nos lo podamos permitir. El anhelo de estar delgado, no es suficiente para mantener un compromiso a largo plazo.

Por otra parte, puede que no estemos manteniéndonos en nuestro objetivo pero nos estamos comprometiendo con otro distinto que está compensándolo. Por ejemplo, estamos poniendo nuestra energía en el trabajo.

Normalmente, las personas buscamos el equilibrio en lugares en los que podemos encontrar una reconocimiento más fácilmente. Puede que la alimentación sea nuestro talón de Aquiles, pero nos sentimos fuertes en otras áreas que cubren necesidades ocultas.

Este juego, donde nuestras flaquezas se ocultan poniendo la atención en lugares distintos, se perpetúan hasta que cambiamos las reglas.

Os proponemos lo siguiente para ello:

  • Definir claramente lo que ya no quieres que continué el 2019
  • Hacer un listado de los anhelos que tienes para este año 
  • Hacer un listado de objetivos y/o acciones para este año

 

Cuando tengas los tres listados hechos (te aconsejamos que lo hagas con post it de distintos colores para que puedas apreciar dónde tienes puesta tu atención), analiza:

  • Si tienes control para ejercer el cambio en los objetivos que has definido. Sobre los que no tengas control para el cambio, deséchalos.
  • Compara el listado de “lo que ya no quieres para el 2018” con el listado “objetivos para 2019”. Encuentra dónde estás desplazando la atención de lo que ya no quieres que continúe el 2019. ¿Corresponde un listado con otro? Mira si tus anhelos cubren lo que ya no quieres para el 2018, y si tus objetivos 2019 muestran el lugar donde desplazas la atención.
  • Intenta que todo lo que te propongas, sea ecológico en tu vida. Si quieres más tiempo con tu familia, mira con atención si a la vez quieres cosas que no te lo permitirían.

 

Imagina que lo que ya no quieres que continúe en 2019 tiene que ver con tus relaciones personales, y los objetivos de año están relacionados con ascender en tu trabajo a través de una mejor comunicación.

Tu necesidad de aceptación, que tiene que ver con lo que buscas en tus relaciones, lo trasladas sin darte cuenta a objetivos en los que buscas también obtener aceptación (que satisface en el fondo el primero) pero con lo que te puedes comprometer más fácilmente.

La compensación de alcanzar un objetivo en otro lugar, está haciendo que se perpetúe el problema.

Durante los primeros días de año, intenta alinear lo que no quieres, con tus anhelos y propósitos. Seguramente será útil que te quedes con pocos y alcanzables, y que estén alineados unos con otros. Trae a la conciencia de qué manera satisfaces aquello con lo que no quieres comprometerte. 

La honestidad con nuestros propósitos será clave para lograrlos.

Para que nuestro próximo año esté lleno de luz, alumbremos aquellas zonas que necesitan de nuestra mirada. 

Os deseamos un feliz 2019 lleno de prosperidad, amor y conciencia

 

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