Aprender

 

“Se me hizo raro verla salir de aquel lugar sombrío, como si fuera una perla saliendo de su ostra”. “Falsa identidad”, Sarah Waters

 

Me encanta que, cuando somos niños, descubrimos con cuentos y fábulas las cualidades que comenzamos a cultivar. Nos fascinamos y recordamos al león para imitar su poder y su fuerza si queremos salir valientes en algo, o nos acordamos de las hormigas cuando nos toca trabajar y coordinarnos en equipo. Seguimos, socialmente, admirando con cuentos e historietas el misterio de la vida, los arquetipos del bien y del mal, la comprensión de todos los personajes. Los cuentos están repletos de ejemplos naturales que nos hablan de cualidades brillantes para cultivar como humanos y del universal guión: “contexto”, “nudo” y “desenlace”.

Se me ocurre traer hoy un ejemplo algo diferente y generalmente desconocido, pues, de los leones y su fuerza, ¿quién no se siente atraído?, o de la sabiduría de un búho… Parecen todas cualidades innatas que apenas han tenido que trabajar, sino que van con su especie. ¿Y la ostra? ¿Has reparado alguna vez en qué hace o qué puede mostrarnos?

Me gustaría que hoy la observáramos con asombro y humildad. ¿Sabías cómo va labrando las perlas?

 

Todo comienza con una dificultad, con un problema. Un pequeño -incluso minúsculo- grano de arena entra en su concha y, ésta, incapaz de escupir o de tomarlo con sus deditos y dejarlo fuera, traza un plan para sobreponerse y transformar creativamente la situación.

 

Comienza, poco a poco, con una voluntad suave y bella, a poner de sí las mejores sustancias que puedan placar al grano de arena y, también con ello, crear suavidad y belleza dentro de su concha. Un producto precioso que luego podremos utilizar.

Yo no sé, de hecho dudo, que sepa lo bello y valioso que está haciendo. Pero sí sé que, además de sobrevivir gracias a ello, entra en su ciclo natural superando esta dificultad. En su sentido.

 

Ahora, mirémonos a nosotros mismos. ¿Qué hacemos con nuestras dificultades? ¿De qué manera imitamos a la ostra cuando tenemos un problema? Muchas veces optamos por revolvernos, levantar todo el fondo arenoso sobre el que nos apoyamos y, entonces, dejamos de ver, entran nuevos granos de arena, agravamos, nos agotamos y complicamos las situaciones… Nos enfadamos por la limitación de ser ostras y no tener mecanismos para evitar estos problemas. Vamos, que no pensamos en la perla que podríamos comenzar a crear dentro de nosotros mismos.

 

Si aprendemos a ver cada uno de nuestros irritantes granos de arena como oportunidades de poner capa por capa nuestros materiales más brillantes, nuestros dones más excelsos, nuestra luz y suavidad para crear dentro de nosotros la belleza, nos daríamos cuenta de que con ello estamos solucionando el problema, y a la vez, regalando al mundo el tesoro de todo cuánto podemos hacer. Con suavidad, con tesón, con voluntad y con la confianza de que algo mejor está creándose a partir de ello.

 

¿De qué manera podemos acercarnos? ¿Cómo imitar la serenidad y la transformación ante los problemas como las ostras?:

 

  1. Cierra cuando es necesario. Algunas veces, los problemas entran porque hay temas más sencillos que no hemos terminado de resolver. ¡Qué bueno es resolverlos y cerrarlos uno a uno para que no entre arena!
  2. Abre para que corra la vida. Tan necesario es cerrar los temas pendientes, como abrir las experiencias y la mentalidad para que entren nuevas ideas, para que fluya la vida, para que la propia corriente se mantenga en movimiento dentro de ti y no permita que se estanquen los granos de arena.
  3. Pon lo mejor de ti mismo. Como la ostra, por cada protección y solución que necesites afrontar, pon tus mejores sustancias. Descubre la oportunidad de ser brillante y bello. Una dificultad entraña para ti la oportunidad de elevarte. De transformarte y hacerte mejor.
  4. Ten en cuenta la labor del “poco a poco”. Es capa a capa y con voluntad constante como funciona la ostra para crear la belleza de una perla. La transformación te pide tiempo y constancia. Cualquier metamorfosis interior necesita estos ingredientes. Paciencia contigo mismo y mucha atención de estar poniendo lo mejor.
  5. Confía en el resultado aunque no lo veas. La ostra pone su mecanismo en marcha, pero no ve la perla, no sabe siquiera que es lo que está creando. Todos los ingredientes anteriores le llevan al resultado de forma natural. Confía en que, activándolos, cultivas tus propias perlas.

 

Por suerte, y pensamos muchas veces que por desgracia, tenemos en común algunos granitos de arena. Todos, me atrevo a decir, tenemos problemas y granitos de arena dentro de nosotros que escuecen. Pero ¿estamos poniendo conciencia y lo mejor de nosotros? ¿Estamos activando nuestras mejores cualidades para tratarlo? ¿Qué bella cualidad puedes poner en esto que te preocupa ahora?

 

Me encantará que esta semana, junto a ti, me imagines imitando a la ostra y creando contigo nuevas perlas para adornar el mundo. Estamos cerca y creciendo.

 

Feliz y bonito Lunes.

Paloma Mesonero-Romanos

 

 

 

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