LEGO, más allá de los ladrillitos de colores - Instituto Hune

LEGO, más allá de los ladrillitos de colores Por Jon Elejabeitia


La diferencia tanto en su peso como en su estructura y funcionamiento del cerebro humano nos ha proporcionado una ventaja competitiva muy importante respecto al resto de las especies. El tamaño y complejidad de nuestro cerebro actual se debe en gran medida a la actividad desarrollada con las manos en los primeros períodos de su evolución. El pulgar opuesto nos permitió tomar objetos y fabricar herramientas complejas, estimulando con ello la creación de muchas interconexiones nerviosas.

Las manos de otros primates también son prensiles sin embargo están adaptadas a una sola actividad, mientras que la mano del hombre puede ejecutar infinidad de tareas, pudiendo afirmar que las manos han guiado nuestra transformación como especie y por eso mantienen la conexión con nuestro ser mas profundo.

Si observamos trabajar a un escultor, un músico, un cirujano o un prestidigitador, en sus momentos creativos hacen desaparecer el tiempo y el espacio que hay entre su ojo, su mano y su cerebro. Es todo uno. Los ojos miran al modelo, la adiestrada mano se deja llevar automáticamente por lo que ya sabe hacer y el instrumento que utiliza se convierte en una prolongación de su cuerpo que ejecuta órdenes inconscientes con precisión matemática. Los centros nerviosos relacionados con las manos ocupa tanto espacio en nuestro sistema nervioso central como todas las demás percepciones juntas.

Tomemos ahora las nociones básicas de la teoría del aprendizaje desarrollada por Seymour Papert del MIT: el construccionismo. Este matemático y psicólogo destaca la importancia de la acción, es decir, del proceder activo en el proceso de aprendizaje. Para que se produzca el aprendizaje, el conocimiento debe ser construido (o reconstruido) por el propio sujeto que aprende, haciendo esto a través de la acción.

Cuando construimos cosas construimos teorías y conocimiento en nuestras mentes y eso hace que seamos capaces de fabricar cada vez objetos más sofisticados que nos aportan más teorías y conocimientos en un círculo continuo de auto-refuerzo. Cuando pensamos a través de nuestros dedos, liberamos energía creativa, formas de pensamiento y formas de mirar que no aparecerían de ninguna otra manera.

Y esto es lo que sucede cada vez que construimos con los familiares ladrillos de colores. LEGO es una empresa familiar a cargo de Kjeld Kirk Kristiansen, nieto del fundador. En 1995 pasaba por una profunda crisis debido a la aparición de otros juguetes del entorno digital y se pensó que era necesitara de una nueva estrategia y se pusieron en marcha los procesos para encontrar una solución. A pesar de ser un negocio relacionado con la creatividad y la imaginación, no estaba el señor Kristiansen satisfecho con los resultados que se estaban obteniendo en las sesiones de desarrollo estratégico de la compañía, ya que carecían de imaginación. En 1999 aparece en escena Robert Rasmussen, Director de Desarrollo de Producto para el mercado educativo e inmediatamente comenzó́ a investigar de forma sistemática la posibilidad de utilizar los ladrillos LEGO para el desarrollo de estrategias. En las reuniones empezaron a aparecer montones de piezas de Lego y se fueron dando cuenta de que los temas de estrategia podían ser algo más que simple teoría. Continuaron trabajando de esta manera para desarrollar el proceso en sí con el que lograr no sólo resultados reproducibles, sino también una metodología sólida.

Si repartiéramos el número total de ladrillos de Lego que hay en el mundo, se calcula que tocaríamos a 64 por cabeza. Aprovechando esas 64 piezas que nos tocan y teniendo en cuenta que nuestras manos están conectadas con el 70-80% de nuestras células cerebrales, podemos imaginar, describir y comprender cualquier situación que se nos presenta, así como iniciar cambios y mejoras creando algo radicalmente nuevo. Durante la certificación en Lego Serious Play nos repetía Robert Rasmussen que “Cuando utilizamos las manos para aprender, se desarrolla un proceso complejo que genera una fuerte carga emocional. En consecuencia, los pensamientos e ideas que se construyen con las manos no sólo tienden a expresarse en mayor detalle, sino que además se comprenden y recuerdan con mayor facilidad.”

Hemos desarrollado en el Instituto Hune muchas estrategias en tiempo real utilizando la metodología de Lego Serious Play con extraordinarios resultados tanto en grandes y pequeñas organizaciones, como en el plano personal, familiar y de pareja. Os invito a utilizar esas dos maravillosas herramientas al final de vuestros brazos con las 64 piezas que os tocan o con cualquier otro elemento que os permita crear y obtener una forma de funcionar que va más allá del pensamiento racional, lógico-matemático y entra en el mundo del inconsciente, de la intuición y de la magia.

“Si la cabeza y la mano actúan por separado no llegan a nada: si trabajan
juntas pueden lograr algo, pero mucho más se puede hacer cuando
cabeza y manos trabajan juntas con una herramienta”

Francis Bacon

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