Las organizaciones que tienen alma y la mantienen viva resultan ser duraderas y eficaces. Las que no la tienen, deberían desarrollarla y así motivar a sus trabajadores: sólo las organizaciones que transmiten optimismo consiguen que sus personas rindan y trabajen de forma constructiva.
El alma proporciona unidad a la organización. La cultura organizativa debe nacer siempre
para proteger y dar soporte a la vida. La ausencia de espíritu crea instituciones frías, rígidas e insensibles tanto a su capital humano como a la sociedad de la que viven.
Cursos:
El alma de las organizaciones
El diamante interior. Valor diferencial
Coaching ejecutivo, nueva mirada a los valores internos
Fuerza interior
Jornada coaching ejecutivo. El valor oculto
El líder visionario
Oratoria