Octubre 2017

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“Busco problemas que estén a la altura de mis soluciones” 
AJO 

Hasta ahora, he rechazado las frases hechas. Los dichos típicos que nos dejan sin analizar y solo nos hacen compartir frases que suenan bien, que superficialmente tienen sentido pero que no llegamos a comprender su significado.  Vemos en vacío significados que no se reconocen hasta que se viven.

Queremos encontrar nuestras respuestas en libros, en teoría. Queremos hacernos expertos de la vida solo con entenderla, hablando de ella. Buscamos nuestro valor rescatando quienes pensamos ser en nuestra memoria en lugar de retarnos a comprobar quiénes somos sobre el ring.

“Lo que no mata te hace más fuerte”, “Tiempo al tiempo”, “No es oro todo lo que reluce”…

Nos cuesta la experiencia, al menos la experiencia que nos saca de nuestros automatismos. Los cursos, los libros, las preguntas lanzadas al aire buscando respuestas… Algunos buscamos hacernos habilidosos en el saber, más aún cuando se trata de nosotros mismos y de inquietudes humanas. Es fácil entrar a divagar… Pero ¿y cuando toca superarse en el barro? ¿Y cuándo es desde el músculo donde toca hacer el movimiento?

Tenemos el regalo cada día de que, en los retos o en eso que llamamos “problemas”, existe la ocasión perfecta para entrenar lo que en la teoría tanto nos gustaría descubrir. Hablamos de cualidades, de lo que nos hace únicos, de eso que queremos encontrar para ser realmente nosotros… y lo seguimos buscando con papel y boli; asistiendo a conferencias.

Este fin de semana, en nuestras primeras clases del Master de Inteligencia Emocional, la siempre brillante profesora Sandra Huertas rescataba una frase fantástica de la película “Sigo como Dios” en la que Morgan Freeman, con un genial personaje de Dios decía: “Si le pides a Dios paciencia… ¿Quieres que te de paciencia, o la oportunidad de ser paciente?

 

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El desarrollo personal no es ni motivación, ni tan siquiera comprensión de quiénes somos o cómo ser trascendentes, el desarrollo personal es la experiencia de hacer el cambio a base de superarnos.
¿Puedes ver ahora tus pruebas de otro modo? Son regalos para brillar, nada ni nadie van contra ti. 
El falso desarrollo personal promete paz. La transformación personal es la herramienta para crecer, y es esto lo que te da paz.

El valor no se encuentra, se prueba.
El bienestar no es el modo, es un resultado.
La comprensión no es después, es durante.

“Considera las contrariedades como un ejercicio” 
SÉNECA 

Aprovechemos para probar hoy a dar de nosotros lo mejor de la única forma que Dios pide: a través de las personas y las pruebas que pone frente a nosotros para entrenar nuestra mejor cualidad.

Las frases hechas sí funcionan. Solo hace falta probarlas. Te deseo un feliz Lunes, esto es “coser y cantar”…

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