“Si hemos de aprender a nadar, es mejor que nos lancemos al agua y que no pasemos demasiado tiempo pensándonoslo en la orilla“
PABLO D´ORS
¿De qué forma elegimos las experiencias que vivimos día a día? ¿Qué es la vida sino una suma de microdecisiones? ¿Cómo podemos recuperar conciencia sobre cada acontecimiento?

A veces pensamos que nuestro acierto a la hora de decidir solo se pone en juego cuando las decisiones son grandes, cuando las consecuencias pueden notarse o cuando nos encontramos entre la espada y la pared. Las decisiones son diarias y requieren de nosotros una combinación equilibrada entre firmeza y flexibilidad; valores y apertura; conocimiento y dejar ser
Decidirse es sinónimo de responsabilidad. Supone definir un objetivo, tomar las riendas de quienes somos y lo que queremos y actuar en consecuencia. Es empezar a cambiarse a uno mismo, dejar de culpar, sacarnos de la cabeza la idea de que el mundo que nos rodea se arreglará solo. No esperar más a que alguien o algo nos salve.

La responsabilidad es la clave de la transformación de la personalidad, y el verdadero crecimiento, surge de la responsabilidad.  

Ahora bien, ¿qué nos hace no querer crecer? ¿Dónde están las trampas de las decisiones?
  • Siempre es más fácil excusarse en las circunstancias y en las personas que nos rodean sobre nuestra situación. De esta forma, como si de un músculo se tratara, no necesitaríamos hacer mayor ejercicio sobre nosotros mismos. Solemos aprovecharnos de estar rodeados para no salir adelante.
  • Decidir puede hacerse en segundos, pero ser consecuente con lo que se decide requiere constancia, perseverancia y resiliencia. Supone aceptar que cada resultado requiere un proceso, y que es en este proceso donde podemos encontrar, o no, lo que buscamos. Es vencer la impaciencia y aceptar la incertidumbre con lo mejor de nosotros mismos
  • Estamos llenos de creencias sobre cómo deben ser las cosas, atajos mentales que nos llevan a ser radicales en ideas. Con estas concepciones fijas y nuestros esquemas estructurados, es más fácil seguir el día a día sin reflexión ni innovación.
  • Tomar una decisión supone comprometernos en nuestras acciones, templar las emociones para no confundir decisión con impulso, reflexionar sobre lo que conlleva pero sin quedarnos en la pasividad y lanzarnos de forma firme pero confiada. No contar con alguno de estos puntos de vista nos separa bastante de tomar decisiones.
Estos procesos son la vida: largos, inciertos, variables… y tememos vivirla por no errar, no sufrir, no perder la seguridad. ¿Cuántas veces habremos oído sobre la zona de confort como el principal freno para avanzar? Pues bien, quizá la zona de confort no es la situación en la que estás -de hecho, posiblemente sea perfecta y necesaria para ti-, sino que la dificultad para tomar decisiones viene de no abandonar el ego ni alcanzar el cambio. Es decir, no decidimos porque no queremos dejar de ser nosotros mismos. O al menos, la imagen que creemos tener. 

Decidir es aceptar que cuantas más veces cambiemos en la vida, más posibilidades de ser felices tendremos. Y quizá, en la próxima decisión que tu experiencia te pida tomar, tienes que dejar de ser, solo un poquito, quien vienes pareciendo todo este tiempo.

Por delante, una semana nueva para probar y crecer. Esperamos que la aproveches, la comiences con fuerza y decidas hacia la felicidad que necesitas para ti. Hasta el Lunes que viene con De Nuestro Archivo Secreto #34: Rescata al creativo que hay en ti.

PRÓXIMOS EVENTOS

¡RESERVA TU PLAZA!
CREATIVIDAD
Joaquina Fernández
5 y 6 de Mayo
Oferta: 160 euros

Info y reservas

TRASCENDENCIA
con Joaquina Fernández
24 de Abril. 19:00 – 21:00
¡Gratuita!
Plazas limitadas

Info y reservas

¡NUEVA EDICIÓN!
Curso Exprés Comunicación Aplicada
Joaquina Fernández
29 Mayo – 4 Junio

Info y reservas