“Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica, yo sugerí la mejor de todas: la Paz”.
ALBERT EINSTEIN

Muchos nos protegemos de ver el telediario para no guardar en imágenes la violencia que nos rodea. Cada día, recogemos bits de sufrimiento externo al que nuestro cuerpo se ha hecho tolerante, pero no inmune. Seguimos viendo como alejados los conflictos y resignados decimos frases como “Ay que ver cómo está el mundo”…

Es normal, ¿Qué otras palabras podemos decir? ¿Qué puedes hacer? ¿No se trata de algo político? Los expertos en PNL saben la importancia de utilizar las palabras que sintonicen con lo que queremos, lo mismo con imágenes y pensamientos. Y, sin embargo, estamos a diario rodeados de noticias que están muy lejos de la paz que queremos para el mundo y para nosotros. Y nos duele encontrar esta incoherencia entre lo que deseamos en realidad entre las personas, y el dolor que nos devuelve el periódico una y otra vez. Parece que solo cabe procurar no personalizarlo demasiado, continuar con el día a día…

La paz, si mantenemos el poder de la PNL de no utilizar las palabras que deseamos evitar, se trata de ARMONÍA y también de RECONCILIACIÓN. Lo que contemplando la naturaleza llamaríamos “Natural”, y lo que contemplando al ser humano diríamos “Fluidez”. La paz es un estado natural y armónico dentro del ser humano, y como resultado, en el entorno que crea y comparte.

Puedes imaginar la experiencia de la paz como el efecto mariposa, o como el dominó… Cada pequeña pieza puede hacer que el camino cambie, se detenga o termine en algo de consecuencias mayores.

Algunos creemos que nuestra contribución está en acudir al resultado catastrófico y reparar el destrozo, o al menos, apoyar en ello. Está bien, pero no todos podemos dejar nuestras casas, no nos vemos con la fuerza del activismo, ni, en cualquier modo, podemos actuar más allá de nuestro día a día.

En realidad, la actuación más reparadora de la situación que vivimos, y para la que existen comisiones y ministerios, está en tu actuación diaria. Ya sabrás que somos amigos del Kaizen, de lo pequeño, de lo cotidiano, de lo que puedes integrar fácilmente en el día a día… Eres una pieza del dominó con capacidad de elegir por cuál de los dos caminos te “inclinas” y qué consecuencias mayores deseas encontrar.

La paz es nuestra, depende de ti y de mí. De cómo conduces, de qué relación tienes con tus vecinos, de qué tensiones provocas, mantienes o solucionas. La paz está en, a cada momento, decidir qué resultado buscas encontrar en cada actuación, porque aunque creas que tu respuesta es puntual e insignificante, en la realidad está que forma parte de una cadena mucho más grande.

Cómo decidas dar los buenos días en casa por la mañana afecta en todos los canales que tiene la vida -a partir de ese momento- para manifestarse: la prisa o el humor al desayunar, tu estado conduciendo y todas las tensiones que pueda producir en cada conductor con el que te cruzas y su respectivo día, cómo atiendes a quien llama por teléfono y qué resultado obtiene con ello y qué otras consecuencias provoca eso en su alrededor…

Somos absolutamente co-responsables de lo que pasa en el mundo. De la red de la que formamos parte y en la que actuamos como si no tuviera repercusión más lejos de aquí y de ahora cuando, después, siempre existe un gran resultado que se muestra magnificado en las pantallas.

La elección pacífica está en cada una de nuestras decisiones, tómalo desde lo pequeño, desde a dónde quieres inclinar tu pieza a partir de ahora de forma sencilla, pero atenta:

  • ¿Qué alimentación tienes?
  • ¿Generas tensión en tus órganos por lo que comes a veces?
  • ¿Es cuidadoso el producto con tu entorno?
  • ¿Qué parte de tu cuerpo rechazas?
  • ¿Qué actividades haces que no te dan paz?
  • ¿Con quién necesitas una reconciliación?
  • ¿Cuántas bondades detectas en la vida?
  • ¿Tu interpretación de lo que ocurre es pacífica?
La intención de esta Newsletter no es acusarnos unos a otros de lo que todavía no hemos resuelto de forma pacífica, sino afirmarnos como agentes influyentes en esta búsqueda de la paz mundial.

Como decía la Madre Teresa de Calcuta: “La Paz comienza con una sonrisa”. Feliz semana acompañada de una gran sonrisa.

Cuenta con nosotros el Lunes que viene De Nuestro Archivo Secreto #32: Una semana para ti