“La oxidación por falta de uso gasta mucho más las
herramientas que el propio trabajo”. 

BENJAMIN FRANKLIN

Lo que más daño hace a una sociedad pasiva no es quedarse atrás en el progreso, sino mantener una mentalidad insegura, empobrecida y rutinaria donde los días pasan, no hay goce y seguimos manteniendo el materialismo como forma de compensación personal. Salirse de este esquema no es una excepción, realmente es una norma natural que no manifestamos, pero que tiene su lógica y su orden.

Millones de personas desempleadas, digitalización y automatización, deslocalización laboral, formación tradicional: Necesidades nuevas. Todos los cambios que se producen a nuestro alrededor piden que nos amoldemos a un nuevo esquema de trabajador, a una nueva forma de manifestar nuestras capacidades en el mundo. La cuestión no es que el trabajo cambia y no estábamos preparados para ello, sino que se abren nuevas posibilidades de funcionar en el trabajo y debemos mentalizarnos para utilizarlo a nuestro favor y hacer que personas, empresas y países enteros se transformen desde nuestro propio desempeño.

Trabajar, tal y como venimos haciendo ancestralmente, se trata de hacer algo para conseguir un fin. Es una transformación física de un algo a otro algo que depende, en gran medida, de nuestra acción. Este programa está insertado en nosotros y nos aporta poder, seguridad personal y disposición para la acción. Se retroalimenta con nuestro comportamiento y nos da definición. Con este simple vistazo, podemos comprobar por qué, cuando hacemos algo y encontramos el resultado, sentimos una pequeña motivación por dentro que nos hace inagotables y motivados para seguir.

La pereza, las dudas, los miedos, la apatía general de estar por aquí deambulando viene principalmente porque no hay acción, o porque la acción que llevamos a cabo no está acorde con nuestros valores ni con un objetivo que previamente hayamos definido nosotros mismos.

¿Lo que haces está en consonancia con lo que buscas? Y sobre todo, ¿haces?
Hasta aquí, muchos entendemos que sí, que la solución está en el hacer… pero que el atasco sigue siendo el mismo… ¿pero qué hago? ¿para qué tengo capacidad? ¿cómo podría vivir de lo que hago? La compensación económica es algo importante, precisamente porque está relacionada también con este área del cerebro de la acción. Pero antes del resultado, está la propia acción que desencadena el resto del sistema. Así que vamos a plantear esta revisión, por un momento, sin pensar en la compensación económica. Nos interesa atravesar primero la línea de salida.

     Escribe en una columna lo que puedes hacer y en otra tus valores     

PUEDO HACER:
  • Desempeño 1
  • Desempeño 2
  • Desempeño 3

MIS VALORES:
  • Valor principal
  • Valor 2
  • Valor 3

1. Une cada desempeño con los valores con los que tenga relación. Perfecto. No borres nada. Que tus valores y tu coherencia estén implícitos en la profesión que estás buscando es un ingrediente necesario para que sea duradero y, principalmente, para que sea la mejor profesión a la que puedes dedicarte. Si ya te dedicas a algo y no eres feliz porque no ves la relación de tus valores con lo que estás haciendo… pregúntate qué hace que no mantengas el valor en lo que haces y de qué forma sencilla y microscópica podrías empezar a hacerlosoperativo. Escribe 2 formas nuevas que vayas a utilizar a partir de ahora para integrar tus valores en el día a día, hagas lo que hagas:
  • Idea 1
  • Idea 2
2. Una segunda barrera a superar es la creencia negativa de que hay gente mejor y de que no vales. ¡Por supuesto siempre hay alguien mejor que tú! ¡Y qué gran motivación para estar cada día más cerca de ellos! Antes de ser el mejor, te propongo que adoptes la idea de que eres un aprendiz. De los entregados, pero siempre un aprendiz. Compararte con el nivel de otras personas que ya han atravesado sus lecciones no es equilibrado, ni tampoco útil, si para lo que te sirve es para mantenerte inactivo. En este paso, también te sirve definir cuál es tu misión y tus afinidades. Qué quieres hacer con tu vida, cómo te gustaría participar en el mundo con lo que haces y disfrutar con ello.
  • Misión:
  • Afinidades:
3. Bien, estamos ya en el tercer paso. Muchas de nuestras vocaciones no se convierten en profesiones o en acciones determinadas precisamente porque no se ha establecido un plan estratégico para ello. Pensamos que con poder, sentir la afinidad y actuar es suficiente. No cabe duda de que sí es importante, pero para que algo sea duradero y mantengamos la motivación con cierta constancia, un plan estratégico y pensamiento ordenado sobre el mejor modo de actuar, la mejor forma de llegar y el propósito reflexionado, son las claves para poder continuar en este proceso.
  • ¿Cuál es la mejor forma de manifestar esto que quieres hacer?
  • ¿Qué canal has elegido para hacerlo llegar a otras personas?
  • ¿Has diseñado un plan de acción detallado?
  • ¿Qué sabes ya? ¿Qué necesitas aprender?
  • ¿Cuál es la idea innovadora que tú vas a introducir?

“El trabajo tiene, entre otras ventajas, la de acortar los días y prolongar la vida…” 
DIDEROT

Alinear capacidades con valores, ser considerado con tus afinidades y diseñar una estrategia para llevarlo a cabo inteligentemente son tres pasos imprescindibles. Quizá hasta aquí, ya podrías saber más o menos de qué forma nueva quieres implicarte en tu vocación, pero nada de esto tiene realmente sentido hasta que no tomamos conciencia de que el fin para el que estamos aquí, para el que tenemos dones y para el que el mundo nos regala sus oportunidades todos los días es precisamente porque lo que somos debemos ponerlo al servicio.

Quizá hasta ahora no has tenido claro qué era lo que sí podías entregar, o mezclabas ideas de dinero y dedicación. En realidad, toda tu satisfacción vital y tus resultados vienen por añadir valor al mundo. A pequeña o grande escala, no importa, no todos hemos venido a lo mismo. Puede ser en tu círculo más cercano con las recetas deliciosas que solo tú puedes preparar, o en grupos mayores, aportando algo que tú ya conoces y crees que puede hacer crecer a personas que tienes cerca.

4. Sea lo que sea que tu interior te señala como capaz, disfrutable y factible, ponlo al servicio y entrégate generosamente. De esta forma conseguirás la felicidad y la satisfacción del aprendizaje y la entrega hechos en el día a día.

Aprendemos, nos entregamos a ti y seguimos actuando para prepararte el próximo Lunes,
De Nuestro Archivo Secreto #29: Inconsciente. ¿Qué hay detrás?

¡Feliz Semana!