“Ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos”.
RAY KROC

Emprendimiento, “Do It Yourself”, independencia… son palabras que van sonando desde estos últimos años. Atravesamos una etapa de ruptura con la estructura de la mecanización humana, en la que servíamos en puestos de trabajo o en familias muy numerosas, como parte del grupo. Donde la individualidad era un foco de conflicto y origen de desorden.

Estamos en un momento en el que el desarrollo personal se mantiene en auge, la venta de libros de autoayuda crece y crece, y nuestro epicentro para cualquier reto personal está en nosotros mismos. No cabe duda de que de nosotros nace la transformación y la capacidad para el cambio.

Pero también es cierto que, a pesar de estas palabras tan sonadas y perseguidas, el mundo se globaliza, el funcionamiento es por masas, los datos se unifican y el movimiento empresarial gana en volumen, por lo que jugar a ser individualistas no funciona, pero mantener la idea de grupo mecánico, tampoco.

La sociedad pide crecer en conjunto y reconocer la diversidad. ¿Cómo conseguirlo? ¿Cómo seguir siendo singulares y coherentes con lo que somos dentro de un equipo? Si el grupo es un conjunto de algo similar, la magia del éxito está en convertir un grupo en un equipo.

“Las fortalezas están en nuestras diferencias, no en nuestras similitudes”.
STEPHEN COVEY

Configurar un equipo tiene sus fórmulas de éxito, pero tiene más valor aún reprogramar un equipo ya dado (puede ser tu familia, tu ambiente de trabajo o incluso tu comunidad de vecinos). ¿Cómo comenzar?
Define un objetivo común. Para que las diferencias realmente sumen fuerzas, es vital que haya una meta conjunta por la que trabajar. Esta es la base del “orgullo de pertenencia”. Hablamos de conjunta, y no de impuesta: hay una gran diferencia entre funcionar con una idea ajena que uno adopta dentro, y compartir ideas propias para crear una en común.

Así que lo primero de todo en un equipo, consiste en escuchar los puntos de vista de cada participante, ponerlos en valor y configurar una meta que respete cada visión. Esto no quiere decir que el resultado final sea una amalgama de todo lo que se ha dicho, sino que todo el equipo conduzca hacia una solución aceptada y comprendida por todos.

Después de este primer paso, es el momento de conectar la singularidad de cada uno con su mejor aportación. La misma tarea no es igual de placentera o fluida para distintas personas, tampoco la habilidad o las necesidades de actividad se comparten. Un líder es capaz de hacer que el engranaje funcione sin fricciones y que cada pieza disfrute de su función. Empatiza con “la forma de vivir” de cada integrante y potencia sus cualidades en la responsabilidad que ocupe.

Todo esto también necesita un orden. No hablamos de un sistema anárquico en el que prima el bienestar de cada uno. Recuerda que el punto de partida era el objetivo común. Éste será el motor y lo que hará que, como compañeros, todos arrimen el hombro. Entonces, es necesario también una metodología. Repartir funciones comprendidas, aceptadas y acompañadas que supongan un reto asumiblemente exigente, y que den responsabilidad para cumplir con la parte propia.

¿Qué diferencia a un trabajo en equipo de otro que puede realizarse solo? Los africanos, como ya habrás escuchado alguna vez, tienen un proverbio que dice “Si quieres llegar rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos, hazlo acompañado”.
Ocurre a veces que la eficacia y la eficiencia se condenan a la hora de trabajar en un grupo. Pero para que algo funcione a largo plazo, un sistema de trabajo conjunto (también familiar) que respalde cualquier proyecto personal o profesional dará realmente durabilidad, eficacia, fluidez y vitalidad al mismo.

De hecho, aunque pienses que trabajas, vives o estudias solo, siempre habrá alguien que esté haciendo equipo contigo, alguien que esté detrás haciendo algo por ti, para que a ti te vaya mejor o para que el camino sea más fácil de recorrer.

¿Ya lo has reconocido? Siempre vas a estar acompañado.

Queremos compartir contigo algunas áreas sobre las que, si tu intención es optimizar el equipo en el que te desenvuelves, conviene que prestes atención y des lo mejor de ti:

1. Tu comunicación. Que sea eficaz, concreta, que conecte e integre. Ejercer el liderazgo no necesariamente requiere un lugar distinto al que ocupas actualmente, tú forma de funcionar a partir de ahora dentro de un grupo, puede hacer que lo conviertas, sutil y eficazmente, en un equipo feliz y de éxito.

2. El conocimiento de cómo es cada persona que forma parte contigo. Reconocer su habilidad, su forma particular de entender la vida, sus necesidades y la principal fuerza que da su diferencia. Aprovéchate de detectarlo y de utilizarlo a favor del objetivo común.

3. Refuerza los logros conseguidos. La motivación se mantiene al comprobar los resultados y el valor de tu tarea, al sentirte aceptado por el resto, cuando aprendes en el proceso desarrollando tu potencial y al estar al servicio. Si quieres que tu equipo se sienta bien de forma duradera, cuida que esté recibiendo el refuerzo en cada uno de estos aspectos.

4. No pierdas el objetivo común pactado, que sea constante. Si se tambalea este principio, el equipo comenzará a perder su estructura y la desconfianza y la duda podrán con el poder que tienen las personas unidas. Y ofrece flexibilidad para encontrar nuevas formas de llegar a él y objetivos que lo enriquezcan.

Si comenzábamos hablando de la hegemonía de lo individual, nos gustaría despedirnos hoy poniendo en alza la única posibilidad de futuro que existe, precisamente para que tengamos un futuro: La colaboración. Que tu mañana saque de ti la fuerza personal, el cuidado de las personas que tienes cerca, la estrategia del camino correcto y la motivación para manteneros unidos en el camino de entrega.

Mayte, Jon, Joaquina, Mónica, Adriana, Cristina, Susanne y yo estaremos creciendo en equipo para que, también esta semana, consigas todo lo que necesites de nosotros.

Hasta el lunes que viene, De Nuestro Archivo Secreto #25: Kaizen. El infinito poder de lo pequeño.

¡Por cierto! Llevamos varios meses pensando en ti, así que espera una sorpresa próximamente.

¡Feliz inicio de semana!