El canto, como el genio, ha de crear atmósfera, temperatura, medida del universo, ambiente, luz, que irradie de soles personales. 
PABLO ROKHA

¿Cuándo fue la última vez que cantaste solo? ¿Y para alguien?¿Conoces todos los beneficios de cantar? Quizá, para todos, nuestra primera forma de comunicación fueron las canciones: nos hablaron de bebés con voz melodiosa, calmaron nuestras noches con nanas de cuna y las primeras frases que formamos fueron imitando canciones que nos cantaban. ¿Cuándo dejaste de cantar?

Ahora, por uno momento, trasládate a varias situaciones de tu vida en las que estabas cantando y trata de rescatar cómo te encontrabas, con quién estabas y de qué forma te dio fuerza tu voz jugando libremente.

Desde que somos pequeños, nuestras cuerdas vocales están preparadas para acompañar armónicamente nuestra comunicación, y así, darnos la posibilidad de utilizar la propia voz y la entonación particular para compartir quiénes somos desde dentro. Hasta los seis años, cantamos sin pudor y, generalmente, acertamos en cada nota con facilidad.

¿Qué ocurre entonces a partir de esa edad? Cuando el sistema del niño empieza a responder a las valoraciones ajenas, a imitar voces que no son la suya, esta comunicación pura e individualista, comienza a entrar en conflicto con el juicio externo, aparece la vergüenza y se pierde seguridad en la comunicación.

Cualquier manifestación de nuestra voz desenmascara, por ejemplo, complacencia cuando la voz melódica resulta falsa; bloqueo emocional o rigidez, cuando existe afonía; falta de seguridad cuando el volumen es bajo.

El canto es una actividad capaz de restaurar estos frenos que se manifiestan en la voz: seguridad, equilibrio emocional, plasticidad neuronal, además de ánimo, fuerza y colaboración son algunos de los valores que puedes entrenar felizmente dedicándole unos minutos y superando tus propias barreras internas. Puedes empezar haciéndolo solo, no es necesario un público para encontrar los resultados.
Imagina, de nuevo, cómo serías si recuperaras tu habilidad innata para cantar y acabaras con las creencias que te mantienen sin voz. ¿Estás preparado?
Encuentra unos minutos al día para cantar una canción completa. Y fíjate que decimos completa. Cantar una canción de principio a fin, entrena tu constancia, despierta tu cerebro y te hace romper la barrera de tus propias valoraciones (esas en las que cuando empiezas a desafinar – si es que eso ocurre – decides abandonarla). Poco a poco, puedes incorporar el canto a algunas tareas cotidianas, e incluso hacerlo con alguna persona delante para superar las valoraciones o el temor al ridículo. Esta tarea, aunque parezca insignificante, es muy necesaria para el cerebro.
Estas son algunas de las muchas ventajas que puede reportarte cantar unos minutos cada día:
  • Estimula la secreción de endorfinas: Quizá la más típica de reconocer, pero también la más obvia en sus resultados y la base de todos los demás beneficios. Cantar provoca que hormonas de placer y bienestar bañen tu sistema nervioso. Por eso es tan común que te diviertas cantando en compañía, que ganes tranquilidad y que te dé plenitud entonar un estribillo.
  • Aumenta tu sensación de seguridad: cantar antes de un reto hace que te sientas más capaz y fuerte. Esto se demuestra en los himnos de los equipos, del ejército, y en estudios científicos en los que obligan a algunos participantes a cantar antes de una prueba peligrosa. Los resultados son sorprendentes.
  • Es un ejercicio aeróbico: tanto para tu corazón, como para tus pulmones y tu abdomen. Cantar es saludable físicamente, pura coordinación y entrenamiento.
  • Aumenta tus defensas: glándulas como el timo o la tiroides, se equilibran cuando cantas y cumplen mejor sus funciones. “Se desatascan”.
  • Crea vínculos: ¿Estuviste en algún fuego de campamento? ¿Has cantado por la paz o para formar parte de una misma actividad? Entonar una canción en compañía armoniza las relaciones y hace que conectes profundamente con las personas que cantan contigo. Es unirse para un fin común.
  • Reduce el envejecimiento cerebral: Por la atención de la que hablábamos líneas arriba, por la memoria que ejerces al hilar la letra de una canción y por el reto de la constancia al que te enfrentas. Empezar y acabar algo da verdadera satisfacción al cerebro.
  • Cantar hace un mundo mejor: Si sumas todas estas ventajas que entrenan el cerebro, te dan salud, agrandan el corazón y liberan tu estrés, haces que tu forma de participar en el mundo sea más segura, colaborativa y beneficiosa para ti y para todos.

El canto vuela, con sus alas: armonía y eternidad.  
RUBÉN DARÍO

Detecta entonces cuándo dejaste de cantar y en dónde se instaló de ti este bloqueo. Canta para ti y para otras personas y acaba de lleno con estos límites. Confía en ti, disfruta cantando y elige una buena canción para comenzar cada día con una actitud renovada.

Deseamos que entre estribillos esta mañana de Lunes sea estupenda para ti. Ya tarareamos nuestra siguiente Newsletter. De Nuestro Archivo Secreto #24: De grupo a EQUIPO

¡Feliz Semana!

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