“Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla”.
Sigmund Freud
A diario nos vemos envueltos en conversaciones, unas que creamos nosotros y otras que surgen a nuestro alrededor y en las que nuestra comunicación forma parte y condiciona lo que pueda acontecer después. Todo lo que decimos tiene el poder de crear nuevas situaciones. Mas no siempre tenemos el control de nuestras palabras.

Comunicarnos es una paleta de colores preparada para que tomen forma nuestros sonidos y silencios teniendo en cuenta el mensaje, el contexto, las ideas y la dirección que queremos tomar junto a las personas con las que conversamos. Por eso no hablamos de la misma manera en una discusión, en una conversación íntima, durante un acuerdo, cuando estamos aprendiendo o cuando disfrutamos de un rato de humor. Pero sí, en cada una de ellas, debemos reconocer la naturaleza profunda de la comunicación.

Podemos tener a veces la idea errónea de que hay que decirlo todo, que comunicar se trata de hablar y retransmitir todo lo que pasa dentro de nosotros o que la verdadera comunicación sólo forma parte de las personas expresivas. Pues bien, comunicar eficazmente es una práctica consciente que requiere el análisis de uno mismo y de las causas y consecuencias de nuestra propia comunicación.

Todo este proceso se hace de forma natural y coherente con uno mismo. No se trata de sacar un manual para comunicarnos eficazmente, pero sí de prestar atención por un momento y hacernos conscientes de lo que comunicamos.

¿Qué quieres decir? Lo primero de todo es saber qué quieres decir antes de hablar. Si no, es mejor que guardes silencio. Ten en cuenta que tus palabras influyen, mejor que la claridad de tu mensaje juegue a tu favor. También, ¿Quién eres? Quien tú eres determina lo que quieres decir, y sobre todo si es coherente con tus objetivos o visión de la vida. Cuida especialmente esta coherencia a la hora de hablar. Es la herramienta más poderosa que tienes para salvaguardar tu seguridad personal.

¿En qué contexto estás? En segundo lugar, y tras haber confirmado lo que quieres decir, es crucial cuidar la forma en que lo dices. Tu voz y tu habilidad para desenvolverte con las personas van a ayudarte en esta tarea. Tu mensaje cobra vida cuando lo compartes adecuadamente y tienes en cuenta la diversidad de quien está compartiendo contigo la conversación. Conversar es conectar, no imponer. Quien esté a tu lado suma contigo.

¿Qué te ha llevado a hablar? ¿Por qué estáis conversando sobre este tema? Pregúntate qué parte de ti necesita transmitir tu mensaje y qué sustenta lo que dices. Es común caer en la charlatanería sin propósito, lo que lleva al ser humano a desmotivarse en la comunicación y aislarse cada vez más. Colabora y convierte tus conversaciones en una estrategia de palabras y silencios inteligente.

¿A dónde quieres que os lleve esta conversación? ¿Para qué estáis hablando? Lo que tú digas en una conversación indudablemente guiará las siguientes palabras de la persona con la que estás hablando. Si somos capaces de analizar el sentido último de lo que queremos conseguir podremos ser más críticos; integrar más justamente las ideas ajenas y llevar la conversación a una utilidad real y factible.

Y ahora, que ya estamos conversando hacia un camino conjunto, podemos compartir contigo las claves principales para que tu mensaje sea eficaz:

1. Comienza siempre aportando los datos concretos y objetivos del tema. Si vas a abrir tú la conversación di claramente de qué quieres hablar sin titubear y sin poner en duda lo que quieres decir con frases muy típicas como “bueno, igual es una tontería lo que voy a decir pero…” o “sí, bueno, yo es que en realidad quiero decir que, eh…”. Ve al grano de forma neutral, todavía no pongas emoción en la conversación. El último discurso de Madonna muestra claramente esta información concreta.

2. Individualiza tu mensaje. Esto quiere decir que tu mensaje debe llegar al receptor y que éste lo reciba sin fricción. Para ello es importante que tu voz se amolde a lo que la otra persona necesita para comprenderte y sentir que también es valorada dentro de la conversación. De esta forma, pasas a una conversación persuasiva en la que la otra persona puede comprenderte y se siente bien haciéndolo. Will Smith es un ejemplo claro de esta conversación integradora.

3. Debes ganarte la credibilidad. Y esto sólo se hace si tienes argumentos que están a favor de lo que tú estás diciendo. Quizá no son argumentos históricos o científicos, pero sí muestras claras de que lo que dices está pensado y nace de tus propias ideas sobre el asunto. La forma de hablar de Saramago es el retrato mismo de una conversación argumentada.

4. Moviliza positivamente el significado de la conversación. Es cierto que quizá ya está definida tu intención al hablar y lo que quieres conseguir individualmente con tus argumentos, pero para liderar realmente el sentido último de lo que se hable, tus palabras deben construir de forma colaborativa. Puedes verlo claramente en los mensajes de Nelson Mandela.

¿Reconoces la importancia de hablar con atención, coherencia y propósito? En realidad, como cada propuesta que hacemos en Lunes, puedes comprobarlo simplemente poniéndolo en marcha de forma natural. Mientras tanto, vamos preparando De Nuestro Archivo Secreto #20: Cómo afrontar la cuesta de Enero.

También, si estás dispuesto a aprender a fondo sobre tu comunicación y mejorarla, puedes apuntarte al Curso de Comunicación Aplicada del próximo 23 de Enero.

Una semana intensiva con Joaquina Fernández para ahondar en este tema. ¡Quedan las últimas plazas! 

Reserva tu plaza
Próximos Cursos

Trascendencia
Joaquina Fernández
Lunes 16 de Enero
19:00 h

Inscribirme

Comunicación Aplicada
13ª Edición
Joaquina Fernández 
23 al 29 de enero

Inscribirme

El Camino De Tu Libertad Financiera
Joaquina Fernández 
10 al 12 de febrero

Inscribirme

Copyright © 2017 Instituto Hune, All rights reserved.