“El arte del descanso es una parte del arte de trabajar”.
J.Ernst Steinbeck
Nuevos propósitos, agenda a estrenar y una batería completa de objetivos para el año que ha empezado. Nos disponemos, una vez más, a trabajar desde Enero en una versión mejorada de nosotros mismos con el firme compromiso de, esta vez sí, cumplir con lo que necesitamos y merecemos.

Creemos en ti, tanto como puedas hacerlo tú mismo, por eso, y como parte de nuestra estrategia para que lo consigas, nos gustaría revisar algunas de las trampas que nos hacen dejar de lado lo que nos proponemos año tras año.

1º. Elegir un objetivo sin escucharnos primero. A veces lo elegimos porque está de moda aprender chino o prepararse un maratón, o porque queremos entrenar un valor que no es el nuestro ¿pero cuánto hay de lo que verdaderamente necesitas en el objetivo?

2. Los objetivos deben ir acompañados de firmeza, no de dureza. A menudo caemos en la exigencia a nosotros mismos, cuando es la aceptación de quiénes somos y el hecho de asumir el reto de transformarnos lo que da resultado. No es sólo mirar la meta y esperar llegar a ella, sino disfrutar del camino. Éste es el verdadero aprendizaje y la mejora constante.

3. No cuidarnos es otro de los errores comunes que hace que nuestro vehículo no continúe su marcha hacia los logros personales. Y es de este último factor del que queremos hablar hoy. Si no cambias las pilas o das cuerda a un reloj, ya no te dará la hora; si no recargas la tinta de tu pluma, no podrá verse lo que escribes… Si no cuidas tu cuerpo y le das lo que necesita… ¿cómo esperas encontrar resultados en tus obras?
 

¿Por qué iba a ser diferente contigo?
“Si tienes el arco siempre tenso, muy pronto lo romperás”.
Gayo Julio Fedro
El descanso después de las acciones diarias para alcanzar tus sueños, se convierte en la reparación imprescindible para mantenerte en el camino. De hecho, el cuerpo tiene recursos muy poderosos para recordarnos cuáles son sus necesidades primarias: el hambre, la sed y el sueño. Si no las cubrimos saludablemente se encarga de producirnos sensaciones bastante desagradables que nos lleven inevitablemente a restaurar el equilibrio. Parece entonces, que deben ser importantes. ¿Atiendes estas necesidades? ¿Das al cuerpo lo que necesita, o crees que eso debe ser secundario? ¿Te sientes cansado?

Los objetivos sin el cuidado preciso, no te llevan a donde quieres, sino a la enfermedad. Por eso, para verdaderamente ser productivo este año y los siguientes, debes encontrar el equilibrio entre tu entusiasmo por lograr tus sueños, y mantener el cuerpo a punto para ser constante y disfrutar de los logros. Es un equilibrio delicado que también tiene que ver con el concepto que hablábamos líneas arriba sobre el camino y la meta.

El sueño tiene su proceso. De hecho, tiene más vida de la que podríamos imaginar. Si nuestras acciones y nuestra cabeza acelerada es la que nos quiere convencer de que dormir, en realidad es una pérdida de tiempo o que “ya descansaremos cuando estemos muertos”, la ciencia se encarga de desenmascarar los procesos internos que se suceden en un cuerpo que duerme.

Una cadena completa de acciones que sólo se ponen en marcha al descansar y que son vitales para reparar funciones físicas y volver a llenar de vitalidad y defensas el sistema que nos permite experimentar la vida cuando estamos despiertos. Así que si amas estar despierto, es imprescindible que valores el sueño como una condición necesaria.

   SABÍAS QUÉ…   
 
En las investigaciones habituales sobre el sueño, se ha comprobado que existen dos fases que se suceden repetidamente: La fase REM o MOR (Movimientos Oculares Rápidos) y la fase No-REM. Cada una tiene su sentido y sus funciones. Un ciclo completo de sueño está compuesto por fase No-REM + Fase REM + Fase no REM. (Dura aproximadamente 3 horas y media ó 4).

Comenzamos por sentir esa relajación habitual al entrar en las sábanas para adentrarnos en la fase no-REM del sueño. Es relajada, profunda y activa las funciones automáticas del sistema nervioso. En esta primera fase reparamos la parte física del cuerpo, la regulación hormonal y la restauración biológica de las células. Por eso es la primera, así nuestro sistema se asegura el descanso físico imprescindible para seguir funcionando.

¿Sabías que tu sistema inmune se repara mientras duermes? ¿Y que la serotonina – la hormona que se encarga de que sientas bienestar – se produce en el intestino delgado cuando estás dormido? ¿Habías oído hablar alguna vez de la somatomedina, una de las hormonas más importantes de antienvejecimiento que se produce durante el sueño nocturno?

Que tu vitalidad y tu felicidad sea vivida por la mañana, depende de la atención que has puesto a cuidar tu descanso.

A continuación entramos en la Fase REM. Una fase mucho más activa cerebralmente, aparecen las ensoñaciones y se dice que es la fase principal para fijar aprendizajes, reforzar canales de memoria y mantener la capacidad de concentración.

Como ves, un sistema completo que recorre todas las funciones de tu cuerpo para que esté óptimo en tu día a día. Ahora: ¿bebes cafeína para no escuchar las necesidades que manifiesta tu cuerpo? ¿Crees que es más importante terminar informes de madrugada a diario porque eso te dará el éxito? ¿Piensas que el esfuerzo sobre tu cuerpo es el signo de que estás haciendo bien y poniéndolo en forma?

No debes hacer grandes cambios para descansar, ni retirarte durante un tiempo para “no hacer nada”. El sueño puede atenderse de forma diaria –recuerda que los cambios a largo plazo son integrados con naturalidad por quien ya eres y por las decisiones que tomas para tu vida-. Te ayudará a atender mejor tu descanso:

1. Si ya tienes una hora prevista para despertarte, procura calcular también la de acostarte. Pon el mismo rigor que te pone en pie cuando suena el despertador también para acostarte. Calcula 2 ciclos de sueño completos. Es decir, unas 7 horas como mínimo.

2. Prepara tu cuerpo para dormir y repararse. Invita a todos los procesos de tu cuerpo a que restauren, evita cenar justo antes de acostarte o hacer ejercicio excesivo, ya que muchas de las funciones irán primero a digerir o reparar las funciones que se han disparado con la actividad. Más bien, lleva tu mente y tu cuerpo hacia el descanso con un ambiente acogedor y una actividad relajada.

3. Una ducha templada antes de acostarte puede ayudarte, evita echarte cremas agresivas o que no sean naturales. La piel, también se restaura por la noche. Procura acostarte con el cuerpo libre de tóxicos y de costuras o elásticos que lo opriman.

4. Acuéstate con los mejores pensamientos en tu cabeza, por ejemplo, dando sentido a TODO lo que ha ocurrido en el día, agradeciendo lo que te ha regalado y revisando los mejores aprendizajes para utilizar a la mañana siguiente.

Estas líneas, no son un tratado terapéutico sobre el sueño, ni tratan de serlo. Más bien hoy queremos compartir contigo, felizmente un día más, lo que creemos que puede servirte para conseguir lo que tú necesitas.

Te deseamos una formidable semana y un año lleno de crecimiento, logros, descanso merecido y felicidad. Ya en marcha “De Nuestro Archivo Secreto”: NL # 19. Conversaciones. ¿Cuándo son eficaces? 

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