“No existe límite de edad para el aprendizaje” 
Uta Frith
¿Qué significa aprender? ¿Cómo se aprende? ¿Por qué aprendemos?

El cerebro es una máquina prodigiosa que funciona para nosotros nutriéndose de aprendizaje estimulante y alimentos vitales. ¿Cómo se codifica toda la información que recibimos? ¿Dónde se guarda el conocimiento? Estas son algunas preguntas que surgen alrededor de nuestro pensamiento y que, hasta el siglo pasado, con los primeros estudios de neurociencia, no podían responderse con exactitud.

Muchas veces hemos escuchado que al nacer contamos con más de cien mil millones de neuronas pero que, durante toda nuestra etapa infantil desaparece un porcentaje considerable porque no las utilizamos. No es exactamente así. Lo que ocurre es que se realiza una “poda” de sus conexiones, lo que quiere decir que no mueren estas neuronas, sino que dejan de ser útiles ya que los recorridos cerebrales más habituales cobran fuerza y no hay interés por utilizar las más débiles.

También por eso, a lo largo del día, repetimos rutinas y los pensamientos son en más de un 95% idénticos a los del día anterior. Todo esto, tiene sus ventajas: Funcionamos de forma más rápida, optimizamos recursos energéticos, acertamos inmediatamente cuando la información es familiar y sobre todo, nos da una seguridad palpable que nos hace sentir cómodos. Pero esto también nos trae el inconveniente del envejecimiento, la degeneración neuronal, la falta de atención – y como consecuencia de memoria -, y los errores y la torpeza para registrar información nueva. Puede resultarte familiar.

Aprender, significa “adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia”. Y aprender, cerebralmente, significa reactivar estas conexiones podadas y crear nuevas. Reestructurar el cableado que existe entre las neuronas.

La plasticidad neuronal es lo que hace que cada día tengamos la oportunidad de desarrollarnos, es la que nos permite hacer grande el potencial que todavía no hemos descubierto de nosotros mismos. Y sólo depende de ti y de tu intención.

“Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí”.
Confucio
     ¿CUÁNTO APRENDES?     
Hay una gran diferencia entre saber y aprender. Como si de una escultura se tratara, los maestros, formadores y tú mismo, si decides aprender, tenéis la habilidad de cambiar y mejorar tu cerebro. Cuando estamos en la actitud de “saber” decidimos llenarnos de información, libros y conocimiento por el orgullo de sentirnos conocedores de algo. Nos descubrimos sumando títulos. Solo nos satisface contar con esa información en nuestros egos.
¿Lees contando las hojas que te faltan para terminar el libro? ¿Estás en una clase impaciente por recibir toda la información? ¿Haces formación para convertirte en experto?
Cuando queremos saber, somos exigentes con nosotros y bloqueamos las principales áreas del cerebro para hacer un aprendizaje eficaz. Si “sabes” anulas la plasticidad neuronal, y lo más nocivo de todo: no disfrutas aprendiendo, tu pensamiento se hace memorístico y rígido y siempre tienes la sensación de que “no sabes” suficiente o que no estás preparado todavía. Saber sólo es un cambio cuantitativo.

Objetivo de saber: Contar con toda la información.
Prueba a decir “YO SÉ”. ¿Cómo te sientes?

Bien, en el caso de aprender, tomamos una actitud más abierta, humilde y curiosa, en la que no existe la valoración personal de ser mejores o peores por conocer algo, sino que nos abrimos a la experiencia de aprender asumiendo la torpeza y el tiempo que puede llevar. Nos aceptamos, divertimos y crecemos con ello. Es un cambio estructural.

Objetivo de aprender: hacer el recorrido y disfrutar la transformación.
Prueba a decir “ESTOY APRENDIENDO”. ¿Cómo te hace sentir?

   ¿Qué se pone en marcha al aprender?   
  • La paciencia y la constancia: Porque comprendes que aprender es un proceso continuo y todo lo que requiere de ti es que te mantengas firme en tu propósito para, con el tiempo, recibir todo lo que has entregado al aprendizaje.
  • La humildad: De una vez por todas, puedes quitarte el cartel de “Yo lo sé” y contemplar con paz las dudas que tú, y todas las demás personas, tenemos.
  • La atención: Aprender exige mirar con ojos nuevos lo que aparece delante. Esto hace que se multiplique la activación neuronal (porque tu pensamiento deja de ser automático). Además, estar atento y presente a cada momento es un camino a librarnos de preocupaciones y vivir con plenitud.
  • Tolerancia a la frustración: Mucho tiene que ver con la humildad y con la paciencia, pero va más allá. Es asumirnos aprendices en el camino con los “errores” necesarios para superarnos. De ahí, que el resultado óptimo nunca termine de llegar, pero los pasos avanzados hasta el momento siempre son dignos de ser celebrados.
  • Aceptación de uno mismo: Este es el paso necesario para desarrollar todo nuestro potencial. Al tratarnos con amor, nosotros mismos abrimos el abanico de posibilidades, en cambio, cuando nos exigimos, ponemos foco en lo que “todavía no valemos”.
  • Curiosidad: Despiertas el interés por la nueva materia, y la sorpresa y el gusto por aprender acompañan a todo tu proceso de investigación.
  • Motivación: Aprender algo que es útil para ti, y que, además se vive sin exigencias y con curiosidad, lleva intrínseca una motivación que activa el sistema nervioso central y el hipocampo (región clave para el aprendizaje)
  • Disfrute: Las endorfinas y la dopamina son dos neurotransmisores encargados de el estado de ánimo positivo en nuestras experiencias. Se activan, inevitablemente, si existen los puntos anteriores.
  • Satisfacción personal: Por comprobar cómo se transforman nuestras habilidades.
  • Responsabilidad: Porque crecemos en el compromiso de aprender y dar de nosotros la mejor versión poniendo en marcha todo lo anterior.

Son otras muchas las ventajas de tomar el rol de aprendiz, además de infinitas las posibilidades de aprender cada día. Nos gustaría tomar conciencia contigo de cada uno de estos beneficios e invitarte a ponerlo en práctica, para así, convertirnos en aprendices y abrirnos a la experiencia sorprendente de la vida.

Esperamos que haya sido útil para ti, y que también hoy, como cuando eras pequeño, te sitúes en el camino del aprendizaje.

Para ti, aprendiendo para prepararlo en los fogones de Hune: NL #16. De Nuestro Archivo Secreto: ¿Qué comes en Navidad?

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