“Hoy me gustaría que pusiéramos atención en cuidar nuestras palabras ante los menores para que todo lo que escuchen de nosotros sea positivo y aprendan a respetar a los que les dirigen y enseñan. Y es que eso sólo será posible si en nosotros ven el mismo respeto y consideración”.
Joaquina Fernández

Cuando educamos a nuestros hijos para que desarrollen su inteligencia emocional lo fundamental es, antes de todo, reconocer sus necesidades. La Inteligencia Emocional no es una batería de definiciones sobre las emociones, ni tampoco una guía práctica que potencia los sentimientos positivos.

La Inteligencia Emocional se basa en el autoconocimiento y se expresa en nuestras relaciones.

Si conocemos qué etapa recorre nuestro hijo, o nuestro alumno, o quizá nuestro pequeño amigo dentro de su desarrollo, podemos también saber qué soporte necesita en cada momento para crecer de forma óptima y transformarse en un adulto emocionalmente sano.

Vayamos entonces, paso a paso, viendo su recorrido:

0 A 4 AÑOS

Hasta los 4 años, el niño construye su confianza. Es importante que respete la autoridad, y sobre todo, que en casa exista esa figura estable y amorosa que le enseña los límites que necesita. Esto se consigue entrenándole en que recoja sus juguetes, colabore y vaya aumentando la responsabilidad en sus rutinas, cumpla con las órdenes respetuosas y necesarias hacia el niño, y le demos el espacio para que se descubra independiente con su cuerpo y eficiente en sus movimientos.

4 A 6 AÑOS

Desde los 4 años y hasta los 6, el niño se zambulle en un mundo emocional que tiene que ir explorando. Las nuevas expresiones de gritos, movimientos, llantos e inestabilidad son signo de que las emociones afloran y el cuerpo reacciona a ellas. Aquí la clave es permitir la expresión y mantener los límites para que el niño vaya aprendiendo dónde y de qué forma es apropiado expresarlas, e incluso aprenda a hacer asociaciones con lo que siente y a darle significado. En esta etapa, es útil utilizar una comunicación y experiencia sencillas sobre estas emociones. No largos debates sobre sus causas y significados. Sigue, principalmente, inmerso en su desarrollo físico. En estos años hay que favorecer el movimiento, el baile y cualquier tipo de expresión físico-emocional.

6 A 8 AÑOS

Entre los 6 y los 8 años, el niño comienza a querer conversar para entender. Empieza a utilizar su creatividad y a crear una explicación con argumentos de lo que ve a su alrededor. Para su mejor desarrollo, es importante enseñarle a escuchar y a comunicarse. Debemos respetar sus dudas, sus preguntas, ayudarle a conformar este mapa inteligente que configura día a día siempre con respeto. Es bueno que pregunten, y sobre todo, que encuentren las respuestas que necesitan.
Es en esta etapa en la que aceptan que algunas metas exigen esfuerzo. Así que pondremos en práctica nuestra habilidad para educar manteniendo:
  • La construcción de la confianza
  • La expresión emocional  y el apoyo a que ésta exista
  • El espacio a las ideas, las preguntas y la paciencia

La familia es la primera escuela emocional que tienen los niños, esto quiere decir que aprenden de lo que los padres dicen y hacen. Pero también a través del modelo educativo que utilizan con ellos.

¿CÓMO EDUCAS EN ESTE MOMENTO?

Estilo autoritario
Son padres exigentes, con pautas claras. Firmes en sus normas y con sanciones que se cumplen. Las exigencias de este tipo de padres no están equilibradas con las necesidades de sus hijos. No estimulan la independencia ni individualidad de los niños.
Estilo democrático
Padres exigentes que atienden las necesidades de sus hijos. Apoyan la individualidad y la independencia. Promueven la comunicación abierta, permiten la expresión, escuchan y mantienen la autoridad con respeto hacia la infancia.

Estilo permisivo
Padres poco exigentes que atienden a las necesidades de los niños. Son tolerantes a los impulsos de sus hijos, no son estables en su disciplina y no proponen límites en el comportamiento. Son afectuosos.

Estilo negligente
Poca exigencia, poca atención a las necesidades, poco afecto.

Como vemos, educar es primero saber qué necesidades tiene cada edad y entender cómo lo estás haciendo ahora para cambiar hacia donde necesites. Sólo después de este primer paso funcionan las herramientas.
En nuestro archivo secreto estamos preparando más artículos sobre el cuidado de la infancia y la educación. Si quieres conocer esta información y participar en nuestros talleres escríbenos:

Si te interesa la inteligencia emocional y quieres aprender en profundidad cómo vamos desarrollándonos desde la infancia en nuestras emociones y en nuestra forma de relacionarnos, puedes informarte sobre nuestro curso de Inteligencia Emocional.

INFORMACIÓN & INSCRIPCIONES

Nos vemos la próxima semana. En los fogones: NL#7 Comunicación No Verbal en una entrevista de trabajo.

¡Felíz Lunes! 

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